El Papa, sensible a los problemas de la sociedad y de la familia, sale al paso en esta intención misionera del mes de febrero con una reflexión, que nos ayuda a tomar conciencia de la dignidad de la mujer y de una de las amenazas, qué según él, se ha convertido en «una plaga extendida en todo el mundo y que, en esta época de pandemia, se vuelve aún más dramática».
Son palabras graves del papa Francisco en su tweet del pasado 1 de enero. En la misa de ese mismo día, en la celebración de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, destacó el nivel de humanidad que representan las mujeres, como fuente de vida.
«Sin embargo son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre. Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer».
La violencia contra las mujeres es una herida para toda la sociedad. Para el Papa es una preocupación constante. En 2016, con ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, escribió estas palabras: «¡Cuántas mujeres padecen el peso de la vida y el drama de la violencia! El Señor quiere que vivan libres y con plena dignidad».
Con esta misma preocupación y en el mismo año 2016, en la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, el Pontífice recordó que el canto del Magnificat, el canto de María, nos lleva a pensar también en tantas dolorosas situaciones actuales, en particular «en las mujeres esclavas de la prepotencia de los poderosos, en las niñas obligadas a realizar trabajos inhumanos, en las mujeres obligadas a rendirse con su cuerpo y su espíritu a la avidez de los hombres».
Finalmente, recogemos las palabras del Papa del 25 de enero de 2014 a las participantes en el Congreso Nacional del Centro Italiano Femenino, que destacan la aportación indispensable de la mujer a la sociedad, en particular con su sensibilidad e intuición hacia el otro, el débil y el indefenso.
Sirvan estas reflexiones del Papa para ayudarnos a tomar conciencia del rol de la mujer en la sociedad y en la familia, como el mejor antídoto para prevenir todo tipo de violencia.
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