El tema de los abusos sexuales es uno de los temas que más preocupa a la Iglesia de los últimos años. Se han celebrado reuniones, congresos, comisiones, se han firmado protocolos, para combatir esta lacra de la sociedad moderna.
Los que más preocupan son los abusos a menores de 17 años, que son los más desprotegidos y, por otra parte, más difíciles de denunciar. Pero se estima, según la Fundación Vicki Bernadet, que el 80% de los abusos a niños y a niñas ocurren en el entorno de confianza del niño, que no suele pedir ayuda. La sociedad tiene que procesar el dato, según el cual el 20% de la población sufre algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años. Son datos realmente preocupantes, que han encendido todas las alarmas.
Mucho se ha hablado también de los abusos sexuales en la Iglesia; según las estadísticas representa un 02%. Pero es igualmente preocupante, porque en este tema la tolerancia es cero, como ha manifestado en diversas ocasiones el papa Francisco.
El recientemente fallecido papa Benedicto XVI fue el primero en denunciar estos abusos y el papa Francisco, desde el principio de su pontificado, ha actuado con firmeza en este campo. Se ha entrevistado también con numerosas víctimas de estos abusos. Su pronunciamiento más reciente es el de su viaje apostólico a la República del Congo y a Sudán del Sur.




















































