Escribo este comentario a la intención misionera del mes de abril después del reciente viaje apostólico a Iraq del papa Francisco.
Este viaje a la cuna de la civilización y a los orígenes de la tradición cristiana, que venera a Abrahán como nuestro padre en la fe, nos ha acercado no solo a la historia y al drama de este pueblo, marcado las últimas décadas por la persecución, la guerra y la violencia, sino a las fuentes más antiguas de la fe en Dios en la historia humana.
Sin la referencia a esta fe, los derechos fundamentales se desvanecen, se ignoran o se conculcan, porque fallan los fundamentos que los sustentan. Éstos trascienden el ser humano. Sus raíces están en el Dios de la historia y de la salvación. En él se funda la dignidad humana, fuente de todos los derechos fundamentales.
Uno de estos derechos es la libertad religiosa, proclamada por el concilio Vaticano II en el decreto Dignitatis humanae. El Papa en su viaje histórico a Iraq ha reivindicado esta libertad, dentro del respeto mutuo de las religiones y dentro del marco del diálogo interreligioso, que él mismo ha impulsado en todos sus discursos al pueblo iraquí.
De regreso a Roma, en la conferencia estampa con los periodistas, hizo hincapié en otros derechos fundamentales, como los derechos – con frecuencia olvidados – de las mujeres. Habló también del derecho a la inmigración, que hoy atraviesa especiales dificultades.
Es conocida la Declaración Universal de los Derechos Humanos, comentados más de una vez en esta revista. Ahora preferimos referirnos a un texto del mismo papa Francisco, con motivo de su mensaje a los participantes en la Conferencia Internacional: “Los Derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, 10 diciembre 2018.
Es un mensaje dirigido a quienes tienen responsabilidades institucionales, para que sitúen los derechos humanos en el centro de todas las políticas. Es también un mensaje que corrobora la urgencia de la intención misionera, pidiendo nuestro apoyo y nuestra oración por los que arriesgan sus vidas luchando por los derechos fundamentales.




















































