Oremos para que las sociedades en que la convivencia parece más difícil no sucumban a la tentación del enfrentamiento por motivos étnicos, políticos, religiosos o ideológicos
El Papa Francisco ha enfatizado repetidamente la importancia de la «convivencia común» o «fraternidad humana» como un camino hacia la paz y la justicia. En sus discursos y documentos, como el de «La Fraternidad Humana» (2020), ha promovido la idea de que la humanidad debe superar divisiones y trabajar juntos, reconociéndose como hermanos y hermanas, para construir un mundo más justo y pacífico.
La fraternidad es el gran desafío de nuestro tiempo, que insta a la humanidad a superar la indiferencia y a construir puentes de comprensión y colaboración. El Papa Francisco ha calificado la fraternidad como el gran desafío de nuestro tiempo, instando a la humanidad a superar la indiferencia y a construir puentes de comprensión y colaboración; favoreciendo el diálogo interreligioso y el conocimiento mutuo como herramientas esenciales para construir la confianza y superar estereotipos negativos sobre los otros.
Por su parte el Papa León XIV también ha enfatizado la importancia de la «convivencia común» en varios discursos, promoviendo la unidad, el diálogo interreligioso y la colaboración. Su enfoque se centra en la fraternidad humana, extendiendo una llamada a la reconciliación y a la construcción de puentes entre diferentes grupos.
Oremos para que, inspirados por San Francisco, experimentemos nuestra interdependencia con todas las criaturas, amadas por Dios y dignas de amor y respeto
Respecto a nuestra relación con toda la creación, destacamos dos mensajes, con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el del Papa Francisco (1 septiembre 2024) y el de Papa León XIV (a celebrar el 1 septiembre de 2025).
El mensaje del Papa Francisco, partiendo del capítulo 8 de la carta a los Romanos sobre el don del Espíritu y la esperanza de la plena manifestación de los hijos de Dios, que se extiende a toda la creación, insta a los creyentes a ser creativos en la caridad para impulsar estilos de vida que salvaguarden los valores de la creación.
En este mismo sentido se pronuncia el mensaje del Papa León XIV, bajo el lema de «Semillas de paz y esperanza», exhortando a los creyentes a entregar la vida, como germen de nuevos frutos de futuro, que la creación entera espera: «La semilla se entrega por completo a la tierra y allí, con la fuerza impetuosa de su don, brota la vida, incluso en los lugares más insospechados, con una sorprendente capacidad de generar futuro».
Ambos mensajes constituyen el mejor colofón de las dos intenciones misioneras aquí comentadas, en este Jubileo como peregrinos de esperanza.



















































