La intención misionera de este mes sintoniza con los deseos de paz, reconciliación y esperanza que reverberan en el corazón de todos, como los sentimientos más arraigados en este tiempo de Navidad ya cercana.
Pero se hace eco al mismo tiempo de los conflictos de Oriente Medio, donde precisamente nació Jesús, Príncipe de la paz. En este contexto exhorta a los cristianos a ser «semillas de paz, reconciliación y esperanza». La formulación de esta intención es del Papa Francisco, pero la hace suya el Papa León XIV, con los mismos sentimientos y las mismas preocupaciones.
LA LLAMADA DEL PAPA FRANCISCO
El papa Francisco se ha referido a diversas naciones en conflicto, destacando la urgencia de la paz en lugares como Ucrania, Palestina, Israel y Myanmar. Su discurso a menudo se centra en las víctimas de la guerra, especialmente los niños, y hace llamamientos regulares para el cese de las hostilidades, el fin de la violencia y la superación de las divisiones políticas y sociales.
«Tenemos tanta necesidad, tanta necesidad de paz…» El fin de los conflictos en todos los países en guerra estuvo en el centro del llamamiento del Papa Francisco al concluir la audiencia general del miércoles 13 de noviembre de 2024.
LA LLAMADA DE LEÓN XIV
El Papa León XIV, en su catequesis del 12.11.2025, alerta de la «crisis de fraternidad» en un mundo lleno de guerras y violencia. La fraternidad no es algo ni inmediato ni que se pueda dar por descontado. Es más, muchos conflictos, tantas guerras esparcidas por el mundo, tensiones sociales y sentimientos de odio parecerían demostrar lo contrario.
La fraternidad no es un hermoso sueño imposible, no es un deseo de unos pocos ilusos. Pero para superar las sombras que la amenazan hay que ir a las fuentes y obtener luz y fuerza de Aquel que solo nos libra del veneno de la enemistad.
LOS CAMINOS DE LA PAZ
Reforzando los anhelos de paz de la humanidad, el Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et spes (1965), ha trazado el camino para cambiar los contextos de conflicto, superar las discordias de nuestra sociedad y construir un nuevo orden social (nn. 83-90). Es el mejor colofón del comentario a la intención misionera.




















































