El Papa, al tiempo que les agradece su labor, que desarrollan con valentía, ardor apostólico y abnegación, las anima para que sigan buscando nuevas respuestas frente a los desafíos de nuestro tiempo.
Recemos por las mujeres religiosas y consagradas, agradeciéndoles su misión y valentía, para que sigan encontrando nuevas respuestas frente a los desafíos de nuestro tiempo.
En la Iglesia hay religiosas con una larga y fecunda tradición apostólica y misionera. Hay también mujeres consagradas, qué sin pertenecer a una Orden o institución religiosa, se dedican generosamente al anuncio del Evangelio y a servir de forma específica a determinados sectores de la iglesia y de la sociedad. Son las Vírgenes consagradas, que han florecido en la iglesia postconciliar.
Las imágenes evangélicas de Marta y Maria, con su disponibilidad y actitud de escucha, son las que mejor expresan esa misión de las religiosas y de las consagradas. Estas actitudes pertenecen a toda vida consagrada, a la vida activa y contemplativa; han de ir al unísono: «Marta y María han de ir siempre juntas» (Santa Teresa).
Pero el Papa hace especial hincapié en la «disponibilidad hacia los pobres y escucha hacia los pobres», no con palabras, sino con hechos, con la historia de tantas hermanas que han dado la vida por ello, «con disponibilidad y en la escucha cercana a las personas ancianas, enfermas, marginadas, con la ternura y compasión de Dios» (Ib.). Este es el estilo de Dios: cercanía, ternura y compasión.
Quiero terminar este comentario con un apunte sobre las Comunidades Auxiliadoras de Milán, Padua y Treviso, que nacieron cuando el Cardenal Montini, después Pablo VI, era Arzobispo de Milán.
El punto de origen y de calificación de estas comunidades está en «la experiencia de colaborar directamente con los pastores en el servicio a la gente, al pueblo de Dios, en las parroquias, en los oratorios, con los pobres, en las cárceles».
Quien vive este trabajo a veces duro y costoso, el Espíritu Santo le da dones especiales de dedicación que pueden terminar en consagración a la Iglesia.




















































