

Todos conocemos la preocupación del Papa por los niños y niñas que sufren, con esta intención misionera del mes de noviembre quiere compartir con nosotros esta preocupación, para orar y ayudar a los niños y niñas más vulnerables, que viven en las calles o son víctimas de las guerras y no pueden acceder a la educación.
Según las estadísticas son millones de niños lo que viven en la pobreza y sin escolarizar. Millones de niños que no pueden soñar, jugar ni crecer pensando en un futuro de esperanza para ellos y para la humanidad. Efectivamente, la humanidad no tiene futuro sin la superación de esta lacra y sin la participación de esos millones de niños y niñas en la construcción de un mundo mejor, que todos anhelamos. La atención a estos niños y su formación es clave para el futuro desarrollo de la humanidad. Son el presente y la esperanza del mañana.
El Papa no se limita a denunciar estas situaciones, sino que indica medios y hace propuestas concretas para cambiarlas. Me voy a referir a dos eventos recientes que abordan directamente este tema, alentando la participación de las organizaciones internacionales, políticas, económicas y sociales, para que actúen con responsabilidad. Pero, en definitiva, es un compromiso de todos, que tiene para los creyentes un reclamo especial.
1. El 2 de octubre de 2021 se programó en el Vaticano un encuentro internacional, organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para erradicar la pobreza y la explotación del trabajo infantil, y construir un futuro mejor.
Para combatir el flagelo de la pobreza y del trabajo infantil, que pone en peligro la salud de los más pequeños y los priva de su derecho a la educación y a vivir una infancia serena, hay que animar a los Estados y a los empresarios a «crear oportunidades de trabajo digno con salarios justos», para que las familias no tengan que obligar a sus hijos a trabajar.
2. La otra iniciativa del papa Francisco ha sido la del Pacto Educativo Global, convocado en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. El evento fue organizado por la Congregación para la Educación Católica: «Es hora de mirar hacia adelante con valentía y esperanza. Que nos sostenga la convicción de que en la educación se encuentra la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia. Una esperanza de belleza, de bondad; una esperanza de armonía social», afirma el Papa en un video mensaje publicado el 15 de octubre de 2020.
En su video mensaje el Santo Padre explica que cuando invitó a iniciar este viaje de preparación, participación y planificación de un pacto educativo global, «nunca pudimos imaginar la situación en la que se desarrollaría», ya que «el Covid-19 ha acelerado y amplificado muchas de las emergencias y urgencias que estábamos experimentando y ha revelado muchas otras». Califica de «catástrofe educativa» que haya millones de niños sin escuela.
La educación es una de las formas más efectivas de humanizar el mundo y la historia: «Somos conscientes de que un camino de vida necesita una esperanza basada en la solidaridad, y que todo cambio requiere una trayectoria educativa, para construir nuevos paradigmas capaces de responder a los desafíos y emergencias del mundo contemporáneo, para comprender y encontrar soluciones a las necesidades de cada generación y para hacer que la humanidad florezca hoy y mañana».
El Papa pide la colaboración de todos personal y conjuntamente. Este es el sentido de la intención misionera, que invita a los creyentes a una participación, afectica y efectiva, en los proyectos de educación de los niños y niñas que sufren la pobreza y la falta de escolarización.
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Todos conocemos la preocupación del Papa por los niños y niñas que sufren, con esta intención misionera del mes de noviembre quiere compartir con nosotros esta preocupación, para orar y ayudar a los niños y niñas más vulnerables, que viven en las calles o son víctimas de las guerras y no pueden acceder a la educación.
Según las estadísticas son millones de niños lo que viven en la pobreza y sin escolarizar. Millones de niños que no pueden soñar, jugar ni crecer pensando en un futuro de esperanza para ellos y para la humanidad. Efectivamente, la humanidad no tiene futuro sin la superación de esta lacra y sin la participación de esos millones de niños y niñas en la construcción de un mundo mejor, que todos anhelamos. La atención a estos niños y su formación es clave para el futuro desarrollo de la humanidad. Son el presente y la esperanza del mañana.
El Papa no se limita a denunciar estas situaciones, sino que indica medios y hace propuestas concretas para cambiarlas. Me voy a referir a dos eventos recientes que abordan directamente este tema, alentando la participación de las organizaciones internacionales, políticas, económicas y sociales, para que actúen con responsabilidad. Pero, en definitiva, es un compromiso de todos, que tiene para los creyentes un reclamo especial.
1. El 2 de octubre de 2021 se programó en el Vaticano un encuentro internacional, organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para erradicar la pobreza y la explotación del trabajo infantil, y construir un futuro mejor.
Para combatir el flagelo de la pobreza y del trabajo infantil, que pone en peligro la salud de los más pequeños y los priva de su derecho a la educación y a vivir una infancia serena, hay que animar a los Estados y a los empresarios a «crear oportunidades de trabajo digno con salarios justos», para que las familias no tengan que obligar a sus hijos a trabajar.
2. La otra iniciativa del papa Francisco ha sido la del Pacto Educativo Global, convocado en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. El evento fue organizado por la Congregación para la Educación Católica: «Es hora de mirar hacia adelante con valentía y esperanza. Que nos sostenga la convicción de que en la educación se encuentra la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia. Una esperanza de belleza, de bondad; una esperanza de armonía social», afirma el Papa en un video mensaje publicado el 15 de octubre de 2020.
En su video mensaje el Santo Padre explica que cuando invitó a iniciar este viaje de preparación, participación y planificación de un pacto educativo global, «nunca pudimos imaginar la situación en la que se desarrollaría», ya que «el Covid-19 ha acelerado y amplificado muchas de las emergencias y urgencias que estábamos experimentando y ha revelado muchas otras». Califica de «catástrofe educativa» que haya millones de niños sin escuela.
La educación es una de las formas más efectivas de humanizar el mundo y la historia: «Somos conscientes de que un camino de vida necesita una esperanza basada en la solidaridad, y que todo cambio requiere una trayectoria educativa, para construir nuevos paradigmas capaces de responder a los desafíos y emergencias del mundo contemporáneo, para comprender y encontrar soluciones a las necesidades de cada generación y para hacer que la humanidad florezca hoy y mañana».
El Papa pide la colaboración de todos personal y conjuntamente. Este es el sentido de la intención misionera, que invita a los creyentes a una participación, afectica y efectiva, en los proyectos de educación de los niños y niñas que sufren la pobreza y la falta de escolarización.