El Kremlin confecciona toda esta «falsa propaganda» y cubre los gastos para su mantenimiento y expansión. El ministerio ruso de comunicaciones se mantiene en constante contacto con el personal del Grupo Wagner dedicado a reclutar nuevos miembros en África.
El coste de tan agresiva propaganda asciende a unos 3.500 dólares diarios. El presupuesto del Grupo cuenta con 35.000 dólares mensuales para salarios de Propagandistas, Youtubers y el resto de trabajadores de sus medios de comunicación.
Nuestros jóvenes están expuestos a esta propaganda de Fake News, que identifica a hombres de entre 18 y 45, ofreciéndoles toda clase de falsas promesas: quienes se decidan a viajar a Rusia recibirán el billete de avión pagado por el Kremlin; antes de dejar África se les abrirá una cuenta bancaria en su lugar de nacimiento; una vez empadronados en Rusia tendrán derecho a vacaciones de un mes (costes pagados) cada tres años.
Miles de jóvenes se dejan engañar y se apuntan a la aventura rusa soñando con toda clase de actividades civiles, trabajos de oficina y estudios. Nada más aterrizar en Moscú se les ofrece una superficial instrucción militar y acaban en los frentes de guerra en Ucrania.
Los militares que luchan en Ucrania, sean rusos o mercenarios, reciben un considerable salario mensual: se habla de 240.00 rublos que sumarían unos 2.700 dólares. Putin declaró en una ocasión que el gobierno ruso había ayudado a los paramilitares de Prigozhin, que se batían mano a mano con los soldados de su ejército en Ucrania, la bonita suma de mil millones de dólares en los años 2022-2023. Dado el enorme número de soldados del bando ruso que mueren cada mes en esta guerra es difícil señalar con exactitud la cantidad mensual que el Kremlin gasta para mantener a sus soldados. La participación de nuestros jóvenes -en una guerra que no es la suya- llena de sombra la presencia rusa en nuestro continente.
Comienzos y estado actual del negocio
Los paramilitares rusos, Grupo Wagner, llegaron a nuestro continente en 2017. Son, desde sus inicios en 2014, fruto de una amistad y de un importante negocio entre Putin, jefe del Kremlin y su Chef Oficial, Prigozhin. La Constitución Rusa aboga por un ejército nacional prohibiendo expresamente al gobierno organizar cualquier otro grupo privado de paramilitares o mercenarios. Putin consiguió, a través de su amigo, exactamente lo prohibido en la Constitución Rusa: un grupo de paramilitares para poner en práctica sus planes de anexionar Crimea y más tarde conquistar Ucrania.
La anexión de Crimea en 2014 marcó el inicio de la guerra ruso-ucraniana, para reanudarse años más tarde. Se sabe que Putin y Prigozhin trabajaron juntos en Crimea, se sabe también que soldados rusos sin identificación, se los conocía como «hombrecitos verdes», tomaron puntos estratégicos de la península. ¿No sería posible que entre estos militares sin identificación hubiera algunos mercenarios reclutados en África? El Grupo Wagner llegó a tierras africanas en 2017. En Sudán y en la República Centroafricana se hicieron fuertes como guardianes de las minas de oro y diamantes. Por lo que no hay documentación alguna sobre una presencia de mercenarios africanos en la anexión de Crimea.
En junio de 2023, mientras sus soldados luchaban en Ucrania, hubo un enorme desencuentro entre Putin y Prigozhin. En agosto del mismo año se supo de un accidente de avión – preparado probablemente por el Kremlin- donde Prigozhin y otros líderes del Grupo Wagner perdieron su vida. El accidente aéreo de sus líderes, lejos de marcar su desaparición, ha vigorizado la presencia del Grupo Wagner entre nosotros: en 2014 contaba con 20.000 miembros, tiene hoy más de 50.000 paramilitares repartidos entre Rusia, Ucrania y África.
El Grupo Wagner se mantiene activo en Rusia, en África y en Ucrania. Mientras en Ucrania luchan junto a los soldados rusos en Rusia y en África se dedican a reclutar nuevos miembros para su grupo. Estos mercenarios son en realidad soldados pagados por el gobierno ruso, que reclutan personal africano, principalmente en nuestras cárceles, para enviarlos a Ucrania. Su labor se podría definir como algo similar a comercio humano. El 80% de los miembros del Grupo Wagner son expresidiarios liberados de las cárceles, para fortalecer el ejército ruso reemplazando a sus soldados muertos en Ucrania.
Escenarios del comercio humano
El Grupo Wagner ha cambiado de nombre y opera en la actualidad bajo el paraguas de Africa Corps como plataforma de lanzamiento en el continente. Sus actividades de reclutamiento de jóvenes con destino final al frente de la guerra en Ucrania se han realizado principalmente en la región francófona: República Centroafricana, Mali, Libia y Burkina Faso. Se han reportado también reclutamientos en Kenia, Uganda, Ruanda, Nigeria, Senegal, Zambia, Camerún, Sudáfrica y Ghana. Son, en total, 36 las naciones africanas en las que Rusia ha intentado abrir sus mercados de compra de jóvenes.
Egipto, según informes fidedignos, es el país que más mercenarios ha enviado al bando ruso en la guerra de Ucrania. Camerún encabeza la lista del mayor número de mercenarios africanos fallecidos en esta guerra. Todos ellos, llamados hoy Black Wagners, se incorporan por la fuerza al ejército ruso sin un entrenamiento militar adecuado. Son enviados al frente como carne de cañón.
Es difícil cuantificar con exactitud el número de mercenarios africanos reclutados por Rusia. Un periódico de Kenia informó a mediado de abril que más de 1000 jóvenes keniatas se unieron al ejército ruso en Ucrania y tan solo 30 han vuelto a su país. El número global de los reclutados africanos estaría entre 5.000 y 10.000.
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El Kremlin confecciona toda esta «falsa propaganda» y cubre los gastos para su mantenimiento y expansión. El ministerio ruso de comunicaciones se mantiene en constante contacto con el personal del Grupo Wagner dedicado a reclutar nuevos miembros en África.
El coste de tan agresiva propaganda asciende a unos 3.500 dólares diarios. El presupuesto del Grupo cuenta con 35.000 dólares mensuales para salarios de Propagandistas, Youtubers y el resto de trabajadores de sus medios de comunicación.
Nuestros jóvenes están expuestos a esta propaganda de Fake News, que identifica a hombres de entre 18 y 45, ofreciéndoles toda clase de falsas promesas: quienes se decidan a viajar a Rusia recibirán el billete de avión pagado por el Kremlin; antes de dejar África se les abrirá una cuenta bancaria en su lugar de nacimiento; una vez empadronados en Rusia tendrán derecho a vacaciones de un mes (costes pagados) cada tres años.
Miles de jóvenes se dejan engañar y se apuntan a la aventura rusa soñando con toda clase de actividades civiles, trabajos de oficina y estudios. Nada más aterrizar en Moscú se les ofrece una superficial instrucción militar y acaban en los frentes de guerra en Ucrania.
Los militares que luchan en Ucrania, sean rusos o mercenarios, reciben un considerable salario mensual: se habla de 240.00 rublos que sumarían unos 2.700 dólares. Putin declaró en una ocasión que el gobierno ruso había ayudado a los paramilitares de Prigozhin, que se batían mano a mano con los soldados de su ejército en Ucrania, la bonita suma de mil millones de dólares en los años 2022-2023. Dado el enorme número de soldados del bando ruso que mueren cada mes en esta guerra es difícil señalar con exactitud la cantidad mensual que el Kremlin gasta para mantener a sus soldados. La participación de nuestros jóvenes -en una guerra que no es la suya- llena de sombra la presencia rusa en nuestro continente.
Comienzos y estado actual del negocio
Los paramilitares rusos, Grupo Wagner, llegaron a nuestro continente en 2017. Son, desde sus inicios en 2014, fruto de una amistad y de un importante negocio entre Putin, jefe del Kremlin y su Chef Oficial, Prigozhin. La Constitución Rusa aboga por un ejército nacional prohibiendo expresamente al gobierno organizar cualquier otro grupo privado de paramilitares o mercenarios. Putin consiguió, a través de su amigo, exactamente lo prohibido en la Constitución Rusa: un grupo de paramilitares para poner en práctica sus planes de anexionar Crimea y más tarde conquistar Ucrania.
La anexión de Crimea en 2014 marcó el inicio de la guerra ruso-ucraniana, para reanudarse años más tarde. Se sabe que Putin y Prigozhin trabajaron juntos en Crimea, se sabe también que soldados rusos sin identificación, se los conocía como «hombrecitos verdes», tomaron puntos estratégicos de la península. ¿No sería posible que entre estos militares sin identificación hubiera algunos mercenarios reclutados en África? El Grupo Wagner llegó a tierras africanas en 2017. En Sudán y en la República Centroafricana se hicieron fuertes como guardianes de las minas de oro y diamantes. Por lo que no hay documentación alguna sobre una presencia de mercenarios africanos en la anexión de Crimea.
En junio de 2023, mientras sus soldados luchaban en Ucrania, hubo un enorme desencuentro entre Putin y Prigozhin. En agosto del mismo año se supo de un accidente de avión – preparado probablemente por el Kremlin- donde Prigozhin y otros líderes del Grupo Wagner perdieron su vida. El accidente aéreo de sus líderes, lejos de marcar su desaparición, ha vigorizado la presencia del Grupo Wagner entre nosotros: en 2014 contaba con 20.000 miembros, tiene hoy más de 50.000 paramilitares repartidos entre Rusia, Ucrania y África.
El Grupo Wagner se mantiene activo en Rusia, en África y en Ucrania. Mientras en Ucrania luchan junto a los soldados rusos en Rusia y en África se dedican a reclutar nuevos miembros para su grupo. Estos mercenarios son en realidad soldados pagados por el gobierno ruso, que reclutan personal africano, principalmente en nuestras cárceles, para enviarlos a Ucrania. Su labor se podría definir como algo similar a comercio humano. El 80% de los miembros del Grupo Wagner son expresidiarios liberados de las cárceles, para fortalecer el ejército ruso reemplazando a sus soldados muertos en Ucrania.
Escenarios del comercio humano
El Grupo Wagner ha cambiado de nombre y opera en la actualidad bajo el paraguas de Africa Corps como plataforma de lanzamiento en el continente. Sus actividades de reclutamiento de jóvenes con destino final al frente de la guerra en Ucrania se han realizado principalmente en la región francófona: República Centroafricana, Mali, Libia y Burkina Faso. Se han reportado también reclutamientos en Kenia, Uganda, Ruanda, Nigeria, Senegal, Zambia, Camerún, Sudáfrica y Ghana. Son, en total, 36 las naciones africanas en las que Rusia ha intentado abrir sus mercados de compra de jóvenes.
Egipto, según informes fidedignos, es el país que más mercenarios ha enviado al bando ruso en la guerra de Ucrania. Camerún encabeza la lista del mayor número de mercenarios africanos fallecidos en esta guerra. Todos ellos, llamados hoy Black Wagners, se incorporan por la fuerza al ejército ruso sin un entrenamiento militar adecuado. Son enviados al frente como carne de cañón.
Es difícil cuantificar con exactitud el número de mercenarios africanos reclutados por Rusia. Un periódico de Kenia informó a mediado de abril que más de 1000 jóvenes keniatas se unieron al ejército ruso en Ucrania y tan solo 30 han vuelto a su país. El número global de los reclutados africanos estaría entre 5.000 y 10.000.





















































