Más de 56 millones de habitantes viven y trabajan en estos 7 lagos y sus alrededores. El agua de los lagos marca la calidad de su vida y principales industrias de subsistencia: pesca, ganadería, agricultura y transporte.
El mapa de los lagos africanos ofrece un rico laberinto de curiosidades: hay lagos que han desaparecido del todo, mientras otros se encuentran en proceso de desaparición. Hay también lagos cuyas aguas se convierten en venenosas. Hasta tenemos un lago, que se llena y se vacía bailando al son de los vientos del entorno.
Lagos desaparecidos del todo y en proceso de desaparición
Hace unos dos millones de años se formó una enorme falla desde Halale hasta el lado oriental del Kalahari, pasando por Bulawayo. Durante las épocas de lluvia los ríos Okavango y Zambezi llenaron de agua la falla formando un lago de unos 80.000 km2. Se llamaba Makgadikgadi y estaba ubicado en lo que ahora conocemos como el desierto de Kalahari en Botsuana.
Unas fuertes sequías, hace 10.000 años, hicieron que el lago perdiera gran parte de su extensión y 100 años más tarde, la arena arrastrada por el viento y los sedimentos del río Okavango enterraron para siempre su existencia.
Las fuertes sequías en África no solo producen hambrunas, sino que también repercuten negativamente en el caudal de nuestros lagos.
Es alarmante la cantidad de agua que se evapora en nuestros lagos en tiempos de sequía, destruyendo la vida y los medios de subsistencia de millones de personas.
Aunque no tenemos censos fiables de las personas que dependían del Malgadikgadi, se sabe que sus orillas eran humedales productivos que mantuvieron la vida humana durante más de 70.000 años.
El lago CHAD está en peligro de desaparecer
En 1963 cubría unos 26.000 km2, hoy tan solo cubre 1.500 km2. Su extensión y caudal han disminuido fuertemente en las últimas décadas, sin que los expertos se pongan de acuerdo si esta disminución se debe al cambio climático, a períodos de sequía o a otras razones.
Las aguas del Chad bañan tierras de cuatro países: Chad, Níger, Nigeria y Camerún. Más de dos millones de personas dependen del lago, y otros muchos millones se benefician de él.
Hay científicos que explican el proceso de su desecación por la poca profundidad y por la fuerte evaporación de sus aguas. Otros afirman que ya antes de los cambios climáticos, el Chad era objeto de grandes variaciones. Algunos creen que la desecación del lago se debe al aumento de la extracción humana para el regadío.
¿Sería posible revertir el proceso de desecación del CHAD? El proyecto Transaqua, preparado a principios de los años 1980 por la firma italiana Bonifica, estudió en detalle el posible trasvase de agua desde el río Ubangui hasta el lago Chad. Para ello habría que construir un canal de unos 2.400 kilómetros para unir el Ubangui (importante afluente del río Congo) con el Chari, principal tributario del lago. Los gobiernos de los cuatro países, alarmados por la cercana desaparición del lago, han desempolvado el proyecto de la firma italiana y parecen decididos a ponerlo por obra.
Lagos envenenados
El día 21 de agosto de 1986 el lago Nyos, en Camerún, liberó una nube de dióxido de carbono concentrado asfixiando a más de 1.700 personas y miles de animales. El Nyos había estado acumulando dióxido de carbono desde manantiales subterráneos de origen volcánico.
Dos años antes el Monoun, también en Camerún, liberó su veneno de dióxido de carbono matando a 37 personas. El gobierno del país actuó con mucho acierto instalando en ambos casos tuberías de desgasificación para liberar de manera controlada el gas y evitando así que vuelvan a ocurrir más envenenamientos.
Hay también otros lagos que ponen en grave peligro la vida humana y animal. Los casos más destacados se concentran en el Gran Valle del Rift y Camerún, como el Kivu entre la RDC y Ruanda y el Natron en Tanzania. Llamados acertadamente lagos asesinos, están saturados de dióxido de carbono y metano y pueden liberar en cualquier momento gases tóxicos poniendo en peligro la vida en sus alrededores.
El lago Kivu es el más peligroso del planeta y sus aguas son una amenaza para dos millones de habitantes. Contiene inmensas cantidades de metano en sus profundidades. El Natron, al norte de Kenia, conocido como el lago de los flamencos, es también muy peligroso por su alta concentración de carbonato de sodio y el calor de sus aguas, que pueden llegar hasta los 60º C.
El descenso del agua en los lagos, hace que disminuya su presión superficial, lo que genera más magma y favorece así la actividad volcánica en sus profundidades. Esta actividad volcánica y la extensión de hongos tóxicos en sus superficies van envenenando paso a paso las aguas de nuestros lagos.
El lago que aparece y desaparece
El lago Manzala, en Egipto, nos transporta al texto bíblico: Ex 14, 19-31. Es uno de los más grandes de Egipto, con una extensión de 60 km de largo por 40 de ancho. La tasa de salinidad difiere de un punto a otro, la zona más salada es la más cercana al Mediterráneo. Las aguas del Manzala aparecen y desaparecen, cada vez que un fuerte viento (de unos 100 km) azota el lago durante varias horas.
La fuerza del viento hace que las aguas desaparezcan y se vea el fondo y hasta se pueda pasear por él. Al cesar el aire, las aguas vuelven a su sitio y vuelve a aparecer el lago. El cauce puede permanecer seco entre cuatro y nueve horas, dependiendo de la fuerza del viento.
¿Te ha gustado el artículo? PUEDES COMPARTIRLO
COLABORA CON LOM
Más de 56 millones de habitantes viven y trabajan en estos 7 lagos y sus alrededores. El agua de los lagos marca la calidad de su vida y principales industrias de subsistencia: pesca, ganadería, agricultura y transporte.
El mapa de los lagos africanos ofrece un rico laberinto de curiosidades: hay lagos que han desaparecido del todo, mientras otros se encuentran en proceso de desaparición. Hay también lagos cuyas aguas se convierten en venenosas. Hasta tenemos un lago, que se llena y se vacía bailando al son de los vientos del entorno.
Lagos desaparecidos del todo y en proceso de desaparición
Hace unos dos millones de años se formó una enorme falla desde Halale hasta el lado oriental del Kalahari, pasando por Bulawayo. Durante las épocas de lluvia los ríos Okavango y Zambezi llenaron de agua la falla formando un lago de unos 80.000 km2. Se llamaba Makgadikgadi y estaba ubicado en lo que ahora conocemos como el desierto de Kalahari en Botsuana.
Unas fuertes sequías, hace 10.000 años, hicieron que el lago perdiera gran parte de su extensión y 100 años más tarde, la arena arrastrada por el viento y los sedimentos del río Okavango enterraron para siempre su existencia.
Las fuertes sequías en África no solo producen hambrunas, sino que también repercuten negativamente en el caudal de nuestros lagos.
Es alarmante la cantidad de agua que se evapora en nuestros lagos en tiempos de sequía, destruyendo la vida y los medios de subsistencia de millones de personas.
Aunque no tenemos censos fiables de las personas que dependían del Malgadikgadi, se sabe que sus orillas eran humedales productivos que mantuvieron la vida humana durante más de 70.000 años.
El lago CHAD está en peligro de desaparecer
En 1963 cubría unos 26.000 km2, hoy tan solo cubre 1.500 km2. Su extensión y caudal han disminuido fuertemente en las últimas décadas, sin que los expertos se pongan de acuerdo si esta disminución se debe al cambio climático, a períodos de sequía o a otras razones.
Las aguas del Chad bañan tierras de cuatro países: Chad, Níger, Nigeria y Camerún. Más de dos millones de personas dependen del lago, y otros muchos millones se benefician de él.
Hay científicos que explican el proceso de su desecación por la poca profundidad y por la fuerte evaporación de sus aguas. Otros afirman que ya antes de los cambios climáticos, el Chad era objeto de grandes variaciones. Algunos creen que la desecación del lago se debe al aumento de la extracción humana para el regadío.
¿Sería posible revertir el proceso de desecación del CHAD? El proyecto Transaqua, preparado a principios de los años 1980 por la firma italiana Bonifica, estudió en detalle el posible trasvase de agua desde el río Ubangui hasta el lago Chad. Para ello habría que construir un canal de unos 2.400 kilómetros para unir el Ubangui (importante afluente del río Congo) con el Chari, principal tributario del lago. Los gobiernos de los cuatro países, alarmados por la cercana desaparición del lago, han desempolvado el proyecto de la firma italiana y parecen decididos a ponerlo por obra.
Lagos envenenados
El día 21 de agosto de 1986 el lago Nyos, en Camerún, liberó una nube de dióxido de carbono concentrado asfixiando a más de 1.700 personas y miles de animales. El Nyos había estado acumulando dióxido de carbono desde manantiales subterráneos de origen volcánico.
Dos años antes el Monoun, también en Camerún, liberó su veneno de dióxido de carbono matando a 37 personas. El gobierno del país actuó con mucho acierto instalando en ambos casos tuberías de desgasificación para liberar de manera controlada el gas y evitando así que vuelvan a ocurrir más envenenamientos.
Hay también otros lagos que ponen en grave peligro la vida humana y animal. Los casos más destacados se concentran en el Gran Valle del Rift y Camerún, como el Kivu entre la RDC y Ruanda y el Natron en Tanzania. Llamados acertadamente lagos asesinos, están saturados de dióxido de carbono y metano y pueden liberar en cualquier momento gases tóxicos poniendo en peligro la vida en sus alrededores.
El lago Kivu es el más peligroso del planeta y sus aguas son una amenaza para dos millones de habitantes. Contiene inmensas cantidades de metano en sus profundidades. El Natron, al norte de Kenia, conocido como el lago de los flamencos, es también muy peligroso por su alta concentración de carbonato de sodio y el calor de sus aguas, que pueden llegar hasta los 60º C.
El descenso del agua en los lagos, hace que disminuya su presión superficial, lo que genera más magma y favorece así la actividad volcánica en sus profundidades. Esta actividad volcánica y la extensión de hongos tóxicos en sus superficies van envenenando paso a paso las aguas de nuestros lagos.
El lago que aparece y desaparece
El lago Manzala, en Egipto, nos transporta al texto bíblico: Ex 14, 19-31. Es uno de los más grandes de Egipto, con una extensión de 60 km de largo por 40 de ancho. La tasa de salinidad difiere de un punto a otro, la zona más salada es la más cercana al Mediterráneo. Las aguas del Manzala aparecen y desaparecen, cada vez que un fuerte viento (de unos 100 km) azota el lago durante varias horas.
La fuerza del viento hace que las aguas desaparezcan y se vea el fondo y hasta se pueda pasear por él. Al cesar el aire, las aguas vuelven a su sitio y vuelve a aparecer el lago. El cauce puede permanecer seco entre cuatro y nueve horas, dependiendo de la fuerza del viento.






















































