

La mayoría de nuestros países invierten mucho más dinero y esfuerzos en curar a sus enfermos, que en prevenir las enfermedades. Este es, sin duda alguna, el reto para nuestros sistemas sanitarios. Mientras no invirtamos más medios e interés para proveer a toda nuestra población de unos servicios básicos: agua potable, sanitarios y tratamiento de aguas, alimentación más nutritiva y más limpieza ambiental, nunca acabaremos con nuestra plaga de enfermedades.
Los problemas africanos precisan soluciones locales. En lugar de perder el tiempo esperando que los sistemas sanitarios mejoren a nivel continental, cada rincón de África necesita solucionar sus propios problemas con proyectos comunitarios – contando siempre con ayuda técnica y financiera de Organizaciones Internacionales. Uganda, Mali, Togo y otros países subsaharianos han apostado por este tipo de proyectos. El éxito es palpable.
Batalla contra la «ceguera del río»
Esta enfermedad, conocida como oncocercosis, llega a los humanos a través de un parásito transmitido por la mosca de los ríos de corriente rápida. Los síntomas que afectaban a miles y miles de personas variaban entre simple comezón y lesiones cutáneas hasta la ceguera total. Millones de habitantes de 11 países del África Occidental mal-vivían en poblaciones cercanas al río, en tierras fértiles, pero siempre en peligro de quedarse ciegos.
En los años 1970 no era raro encontrar enfermo al 60% de la población adulta en barriadas cercanas al río, con un 5% de ellos con ceguera. Los habitantes del valle Kou, en Burkina Faso, se vieron obligados a abandonar sus tierras debido a esta enfermedad de la ceguera. Una leyenda popular en el país dice: «si vives muy cerca del río Kou, este te comerá los ojos».
Fue por estos años 70 cuando los 11 países de la región, ayudados por 24 organizaciones internacionales, iniciaron el proyecto PLO (Programa de Lucha contra la Oncocercosis). En poco tiempo rociaron los ríos donde se reproducen esas moscas negras, y al mismo tiempo distribuyeron medicamentos para prevenir la enfermedad. La parte más penosa del proyecto fue que los habitantes de pueblos, cercanos a los ríos, tuvieron que dejar sus tierras por algún tiempo.
Tras grandes esfuerzos, y una inversión de 600 millones de dólares, la enfermedad es ya cosa del pasado. Los habitantes de la región han recuperado sus tierras, y quedan pocas personas que recuerdan los tiempos en los que la gente quedaba ciega por la enfermedad.
En la actualidad los esfuerzos se han desplazado de la prevención a la vigilancia, pues, aunque la enfermedad ha desaparecido, las moscas siguen vivas. Hay tres laboratorios en el mundo, uno de ellos en Ouagadougou (Burkina Faso), capaces de analizar a las moscas negras para evitar que vuelva a reproducirse la enfermedad. El proyecto PLO ha sido una de las campañas de sanidad de mayor éxito en nuestra región subsahariana.
Guerra contra la poliomielitis
La ONG, Rotary International, inició la lucha contra la polio en África en los años 80. Quince años más tarde Nelson Mandela (el héroe sudafricano) relanzó el proyecto con el lema: Echar a la poliomielitis fuera de África. Nigeria, que hace menos de una década contaba con más de la mitad de todos los casos de polio del mundo entero, fue el último país en recibir el certificado de territorio libre de polio salvaje.
El 27 de agosto del 2020 el director general de la OMS certificó la erradicación de la polio en África con estas palabras: «Es un logro transcendental que demuestra lo que es posible cuando nos unimos en un espíritu de solidaridad».
Poco después, en 1961, el virólogo polaco estadounidense Albert Sabin se convertiría en el pionero de la vacuna oral contra la polio que se ha utilizado en la mayoría de los programas de inmunización en todo el mundo. La vacuna oral y la angustiosa llamada de Nelson Mandela para erradicar la polio hizo que se movilizaran Gobiernos y Agencias Internacionales.
A lo largo de la campaña se han administrado en África 9.000 millones de vacunas contra la polio. 220 millones de niños han recibido la vacuna varias veces cada año. Hay más de dos millones de voluntarios, que apoyan y ayudan en esta lucha titánica contra la polio.
Resultado: África es un territorio libre de polio.
Triunfo contra la «enfermedad del sueño»
La enfermedad del sueño es endémica en nuestra región subsahariana. Hay 36 países en los que las personas pueden contagiarse de los parásitos, causantes de la enfermedad, trasmitidos por la picadura de las moscas tsétsé infectadas. La enfermedad del sueño es letal sin un tratamiento adecuado y tanto el diagnóstico como el tratamiento son complejos y necesitan personal especializado.
Las personas más expuestas al contacto con la mosca tsétsé son los habitantes de zonas las rurales, dedicadas a la agricultura, pesca y ganadería. También se dan casos en personas dedicadas a la caza y en turistas que visitan las reservas naturales en nuestra región.
En agosto del 2020 el director de la OMS declaró que Togo era un territorio exento de la enfermedad del sueño, felicitando al pueblo y gobierno del país y a sus socios por el logro. Se trata de un éxito increíble, pues apenas hace 20 años la enfermedad del sueño se nos antojaba insuperable.
Otros siete países subsaharianos: Benín, Camerún, Ghana, Mali, Rwanda, Uganda y Guinea Ecuatorial preparan ya sus expedientes para que también se los proclame territorios libres de la enfermedad del sueño.
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La mayoría de nuestros países invierten mucho más dinero y esfuerzos en curar a sus enfermos, que en prevenir las enfermedades. Este es, sin duda alguna, el reto para nuestros sistemas sanitarios. Mientras no invirtamos más medios e interés para proveer a toda nuestra población de unos servicios básicos: agua potable, sanitarios y tratamiento de aguas, alimentación más nutritiva y más limpieza ambiental, nunca acabaremos con nuestra plaga de enfermedades.
Los problemas africanos precisan soluciones locales. En lugar de perder el tiempo esperando que los sistemas sanitarios mejoren a nivel continental, cada rincón de África necesita solucionar sus propios problemas con proyectos comunitarios – contando siempre con ayuda técnica y financiera de Organizaciones Internacionales. Uganda, Mali, Togo y otros países subsaharianos han apostado por este tipo de proyectos. El éxito es palpable.
Batalla contra la «ceguera del río»
Esta enfermedad, conocida como oncocercosis, llega a los humanos a través de un parásito transmitido por la mosca de los ríos de corriente rápida. Los síntomas que afectaban a miles y miles de personas variaban entre simple comezón y lesiones cutáneas hasta la ceguera total. Millones de habitantes de 11 países del África Occidental mal-vivían en poblaciones cercanas al río, en tierras fértiles, pero siempre en peligro de quedarse ciegos.
En los años 1970 no era raro encontrar enfermo al 60% de la población adulta en barriadas cercanas al río, con un 5% de ellos con ceguera. Los habitantes del valle Kou, en Burkina Faso, se vieron obligados a abandonar sus tierras debido a esta enfermedad de la ceguera. Una leyenda popular en el país dice: «si vives muy cerca del río Kou, este te comerá los ojos».
Fue por estos años 70 cuando los 11 países de la región, ayudados por 24 organizaciones internacionales, iniciaron el proyecto PLO (Programa de Lucha contra la Oncocercosis). En poco tiempo rociaron los ríos donde se reproducen esas moscas negras, y al mismo tiempo distribuyeron medicamentos para prevenir la enfermedad. La parte más penosa del proyecto fue que los habitantes de pueblos, cercanos a los ríos, tuvieron que dejar sus tierras por algún tiempo.
Tras grandes esfuerzos, y una inversión de 600 millones de dólares, la enfermedad es ya cosa del pasado. Los habitantes de la región han recuperado sus tierras, y quedan pocas personas que recuerdan los tiempos en los que la gente quedaba ciega por la enfermedad.
En la actualidad los esfuerzos se han desplazado de la prevención a la vigilancia, pues, aunque la enfermedad ha desaparecido, las moscas siguen vivas. Hay tres laboratorios en el mundo, uno de ellos en Ouagadougou (Burkina Faso), capaces de analizar a las moscas negras para evitar que vuelva a reproducirse la enfermedad. El proyecto PLO ha sido una de las campañas de sanidad de mayor éxito en nuestra región subsahariana.
Guerra contra la poliomielitis
La ONG, Rotary International, inició la lucha contra la polio en África en los años 80. Quince años más tarde Nelson Mandela (el héroe sudafricano) relanzó el proyecto con el lema: Echar a la poliomielitis fuera de África. Nigeria, que hace menos de una década contaba con más de la mitad de todos los casos de polio del mundo entero, fue el último país en recibir el certificado de territorio libre de polio salvaje.
El 27 de agosto del 2020 el director general de la OMS certificó la erradicación de la polio en África con estas palabras: «Es un logro transcendental que demuestra lo que es posible cuando nos unimos en un espíritu de solidaridad».
Poco después, en 1961, el virólogo polaco estadounidense Albert Sabin se convertiría en el pionero de la vacuna oral contra la polio que se ha utilizado en la mayoría de los programas de inmunización en todo el mundo. La vacuna oral y la angustiosa llamada de Nelson Mandela para erradicar la polio hizo que se movilizaran Gobiernos y Agencias Internacionales.
A lo largo de la campaña se han administrado en África 9.000 millones de vacunas contra la polio. 220 millones de niños han recibido la vacuna varias veces cada año. Hay más de dos millones de voluntarios, que apoyan y ayudan en esta lucha titánica contra la polio.
Resultado: África es un territorio libre de polio.
Triunfo contra la «enfermedad del sueño»
La enfermedad del sueño es endémica en nuestra región subsahariana. Hay 36 países en los que las personas pueden contagiarse de los parásitos, causantes de la enfermedad, trasmitidos por la picadura de las moscas tsétsé infectadas. La enfermedad del sueño es letal sin un tratamiento adecuado y tanto el diagnóstico como el tratamiento son complejos y necesitan personal especializado.
Las personas más expuestas al contacto con la mosca tsétsé son los habitantes de zonas las rurales, dedicadas a la agricultura, pesca y ganadería. También se dan casos en personas dedicadas a la caza y en turistas que visitan las reservas naturales en nuestra región.
En agosto del 2020 el director de la OMS declaró que Togo era un territorio exento de la enfermedad del sueño, felicitando al pueblo y gobierno del país y a sus socios por el logro. Se trata de un éxito increíble, pues apenas hace 20 años la enfermedad del sueño se nos antojaba insuperable.
Otros siete países subsaharianos: Benín, Camerún, Ghana, Mali, Rwanda, Uganda y Guinea Ecuatorial preparan ya sus expedientes para que también se los proclame territorios libres de la enfermedad del sueño.