

El proceso normal de nuestros políticos en África es que, tras largos años en el poder, lo pierdan de forma violenta o terminen encerrados en una cárcel: fue el caso del emperador Haile Salessie en Etiopía, Mobutu Sese Seko en el Congo. Más recientemente corrieron igual suerte Ahmad al-Bashir en Sudán y Robert Mugabe en Zimbabwe.
El país, en África occidental, debe su nombre al río Senegal que recorre el norte y este de su territorio. Fue una colonia francesa hasta su independencia en 1960. Tiene 196.722 km2 de extensión con 18 millones de habitantes, de los que el 75% son menores de 35 años. La mayoría de sus pobladores hablan el idioma Wolof, aunque el francés sigue siendo la lengua oficial del país. Dakar, situada en la bahía de Cabo Verde, es la capital de la nación.
Las elecciones de marzo han puesto a prueba la democracia en Senegal y el estreno del nuevo presidente ha cerrado un largo período de inestabilidad política. A sus 44 años, Diomaye Faye se ha convertido en el quinto presidente de Senegal y el más joven del continente.
Penosos años de inestabilidad
La crisis política de Senegal surgió de una fuerte lucha entre el presidente Macky Sall, que llevaba 12 años en el poder, y el líder opositor Ousmane Sonko. El primero barajaba presentarse a un tercer mandato prohibido en la Constitución del país mientras el opositor, apoyándose en la combatividad de los jóvenes, se lanzó a la calle para hacerle frente.
Los disturbios y las manifestaciones, que paralizaron las calles de Dakar en marzo del 2021, abrieron este período de inestabilidad: 14 manifestantes fallecidos, 12 de ellos por heridas de bala, fueron el triste balance de los disturbios.
La detención del líder opositor, y del candidato a la presidencia de su partido Diomaye Faye, incendiaron con más fuerza las iras de la calle. Miles de jóvenes, con piedras y palos, se enfrentaron a un amplio despliegue de seguridad del Estado.
Para echar más leña al fuego el presidente Sall, con la aprobación del parlamento, retrasó las elecciones, que estaban previstas para el 25 de febrero del 2024, hasta el 15 de diciembre. La gobernabilidad del país más democrático en la región subsahariana, estaba en serio peligro. La brutalidad represiva del gobierno hizo que la población en masa saliera a la calle exigiendo amnistía para todos los presos políticos e inmediatas elecciones presidenciales.
En marzo de este año 2024 las aguas volvieron a su cauce: el presidente Macky Sall, temiendo un inminente golpe de Estado, proclamó amnistía total para los presos políticos y elecciones presidenciales para el 24 del mismo mes de marzo. Los 7.3 millones de votantes de Senegal, olvidando su doloroso pasado, se acercaron en masa a las urnas y en tono festivo eligieron para presidente al candidato opositor Diomaye Faye, para los próximos 6 años.
Expectativas de un porvenir prometedor
Uno de los grandes retos, que encara el recién estrenado presidente, es racionalizar el masivo éxodo de sus habitantes hacia España, Italia, Grecia y otros países occidentales en diálogo con los políticos europeos: es imprescindible controlar la proliferación de las mafias, que engañan y ponen en riesgo la vida de miles y miles de jóvenes africanos.
En agosto de este mismo año Diomaye Faye y el presidente de España abordaron en Dakar un diálogo abierto sobre la migración irregular, especialmente a través de Canarias. En una conferencia conjunta ambos mandatarios insistieron en la distinción entre migración autorizada e irregular, señalando que esta última es fruto de redes criminales que trafican con seres humanos.
La ruta canaria, que no existía hace 30 años, se ha convertido en la más mortífera para los emigrantes africanos. La reciente inestabilidad política en Mali obligó a más de 200.000 de sus habitantes a refugiarse en Mauritania, que juntamente con Senegal y Gambia, es el puerto principal de salida de los cayucos rumbo a Canarias. Unos 50.000 africanos llegarán al archipiélago en tan solo el año 2024.
¿Cuántos de ellos perderán la vida durante la travesía? Según datos de la asociación «Caminando Fronteras» más de 5.000 personas se han ahogado durante los 5 primeros meses del año en la ruta canaria. 47 cayucos con todos sus pasajeros a bordo, han desaparecido en el mar en este mismo período. Tenemos amplia información sobre los emigrantes que llegan a los puertos, pero apenas se habla de los 33 de ellos que pierden su vida en el intento cada día del año.
Uno de los primeros encuentros que el nuevo presidente Faye mantuvo con estadistas extranjeros ocurrió el 22 y el 23 de abril, pocos días después de su toma de posesión. Cuando Charles Michel, presidente por entonces del Consejo Europeo, viajó al continente africano. Michel mantuvo importantes encuentros con el ministro de asuntos exteriores y con el nuevo presidente en Dakar.
Ambos estadistas estuvieron de acuerdo en que había que repensar las relaciones entre África y Europa y el resto del mundo. Es imprescindible superar el pasado colonial y renegociar muchos contratos del pasado de manera que reflejen la «nueva realidad» de los países africanos de hoy.
Entre los temas a renegociar están la extracción de la riqueza minera del continente africano, la explotación del petróleo y gas, a los que podrían sumarse los firmados en materia de pesca. El mandatario senegalés propuso, también, abordar la tensa situación en el corredor de Sahel, incluida la lucha contra el terrorismo.
La última noticia sobre nuestro carismático presidente es que, a mediados de septiembre, tras 6 meses en el poder, ha convocado elecciones anticipadas. ¿Buscará la aprobación popular a sus nuevos programas de gobierno?
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El proceso normal de nuestros políticos en África es que, tras largos años en el poder, lo pierdan de forma violenta o terminen encerrados en una cárcel: fue el caso del emperador Haile Salessie en Etiopía, Mobutu Sese Seko en el Congo. Más recientemente corrieron igual suerte Ahmad al-Bashir en Sudán y Robert Mugabe en Zimbabwe.
El país, en África occidental, debe su nombre al río Senegal que recorre el norte y este de su territorio. Fue una colonia francesa hasta su independencia en 1960. Tiene 196.722 km2 de extensión con 18 millones de habitantes, de los que el 75% son menores de 35 años. La mayoría de sus pobladores hablan el idioma Wolof, aunque el francés sigue siendo la lengua oficial del país. Dakar, situada en la bahía de Cabo Verde, es la capital de la nación.
Las elecciones de marzo han puesto a prueba la democracia en Senegal y el estreno del nuevo presidente ha cerrado un largo período de inestabilidad política. A sus 44 años, Diomaye Faye se ha convertido en el quinto presidente de Senegal y el más joven del continente.
Penosos años de inestabilidad
La crisis política de Senegal surgió de una fuerte lucha entre el presidente Macky Sall, que llevaba 12 años en el poder, y el líder opositor Ousmane Sonko. El primero barajaba presentarse a un tercer mandato prohibido en la Constitución del país mientras el opositor, apoyándose en la combatividad de los jóvenes, se lanzó a la calle para hacerle frente.
Los disturbios y las manifestaciones, que paralizaron las calles de Dakar en marzo del 2021, abrieron este período de inestabilidad: 14 manifestantes fallecidos, 12 de ellos por heridas de bala, fueron el triste balance de los disturbios.
La detención del líder opositor, y del candidato a la presidencia de su partido Diomaye Faye, incendiaron con más fuerza las iras de la calle. Miles de jóvenes, con piedras y palos, se enfrentaron a un amplio despliegue de seguridad del Estado.
Para echar más leña al fuego el presidente Sall, con la aprobación del parlamento, retrasó las elecciones, que estaban previstas para el 25 de febrero del 2024, hasta el 15 de diciembre. La gobernabilidad del país más democrático en la región subsahariana, estaba en serio peligro. La brutalidad represiva del gobierno hizo que la población en masa saliera a la calle exigiendo amnistía para todos los presos políticos e inmediatas elecciones presidenciales.
En marzo de este año 2024 las aguas volvieron a su cauce: el presidente Macky Sall, temiendo un inminente golpe de Estado, proclamó amnistía total para los presos políticos y elecciones presidenciales para el 24 del mismo mes de marzo. Los 7.3 millones de votantes de Senegal, olvidando su doloroso pasado, se acercaron en masa a las urnas y en tono festivo eligieron para presidente al candidato opositor Diomaye Faye, para los próximos 6 años.
Expectativas de un porvenir prometedor
Uno de los grandes retos, que encara el recién estrenado presidente, es racionalizar el masivo éxodo de sus habitantes hacia España, Italia, Grecia y otros países occidentales en diálogo con los políticos europeos: es imprescindible controlar la proliferación de las mafias, que engañan y ponen en riesgo la vida de miles y miles de jóvenes africanos.
En agosto de este mismo año Diomaye Faye y el presidente de España abordaron en Dakar un diálogo abierto sobre la migración irregular, especialmente a través de Canarias. En una conferencia conjunta ambos mandatarios insistieron en la distinción entre migración autorizada e irregular, señalando que esta última es fruto de redes criminales que trafican con seres humanos.
La ruta canaria, que no existía hace 30 años, se ha convertido en la más mortífera para los emigrantes africanos. La reciente inestabilidad política en Mali obligó a más de 200.000 de sus habitantes a refugiarse en Mauritania, que juntamente con Senegal y Gambia, es el puerto principal de salida de los cayucos rumbo a Canarias. Unos 50.000 africanos llegarán al archipiélago en tan solo el año 2024.
¿Cuántos de ellos perderán la vida durante la travesía? Según datos de la asociación «Caminando Fronteras» más de 5.000 personas se han ahogado durante los 5 primeros meses del año en la ruta canaria. 47 cayucos con todos sus pasajeros a bordo, han desaparecido en el mar en este mismo período. Tenemos amplia información sobre los emigrantes que llegan a los puertos, pero apenas se habla de los 33 de ellos que pierden su vida en el intento cada día del año.
Uno de los primeros encuentros que el nuevo presidente Faye mantuvo con estadistas extranjeros ocurrió el 22 y el 23 de abril, pocos días después de su toma de posesión. Cuando Charles Michel, presidente por entonces del Consejo Europeo, viajó al continente africano. Michel mantuvo importantes encuentros con el ministro de asuntos exteriores y con el nuevo presidente en Dakar.
Ambos estadistas estuvieron de acuerdo en que había que repensar las relaciones entre África y Europa y el resto del mundo. Es imprescindible superar el pasado colonial y renegociar muchos contratos del pasado de manera que reflejen la «nueva realidad» de los países africanos de hoy.
Entre los temas a renegociar están la extracción de la riqueza minera del continente africano, la explotación del petróleo y gas, a los que podrían sumarse los firmados en materia de pesca. El mandatario senegalés propuso, también, abordar la tensa situación en el corredor de Sahel, incluida la lucha contra el terrorismo.
La última noticia sobre nuestro carismático presidente es que, a mediados de septiembre, tras 6 meses en el poder, ha convocado elecciones anticipadas. ¿Buscará la aprobación popular a sus nuevos programas de gobierno?