Como joven con ideales y ganas de salir adelante, siento un poco de frustración ya que es muy difícil tener oportunidades en Venezuela, a medida que la economía se estanca y la desigualdad crece, muchos de nosotros nos encontramos atrapados en un ciclo de limitaciones que dificultan el progreso personal..
Vivimos con un gobierno que disfraza una dictadura, no contamos con una libertad de expresión, puesto que los venezolanos sin importar su condición, que intentan hacerlo van detenidos a manos del régimen, día a día se ven trabajadores despedidos de sus empleos por opinar diferente y no seguir los ideales políticos, al igual muchos son obligados a ir a las manifestaciones que convoca el régimen, amenazados de ser despedidos de sus trabajos.
Es difícil conseguir empleo, tengo el privilegio de poder estudiar y trabajar, sin embargo tuve que retirarme de una universidad privada en donde estudiaba la carrera que amaba (comunicación social) porque era difícil para mi familia cubrir los gastos del hogar y la universidad al mismo tiempo, ya que el salario mínimo en el país es de 130 bolívares, que equivalen a 3$ americanos, más un bono de 90$ y cesta básica de 40$, con un total de 130$ mensuales, los cuales no son suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria, por la alta inflación que vivimos.
Creo que todos sufrimos la migración, alejarnos de nuestros familiares, verlos irse en un avión o en un autobús, en donde decir «adiós» nos dejó un vacío inmenso en nuestro corazón.
En mi país, el sistema de salud es bastante deficiente, carece de insumos médicos y doctores, para poder adquirir este servicio los ciudadanos deben comprar sus propios insumos. Los servicios de agua, electricidad y combustible son bastante deficientes, muchos sectores y estados del país carecen completamente de ellos.
Sin embargo… los venezolanos nos identificamos por salir adelante, por apoyarnos como hermanos unos a otros, por tener ese cariño que une nuestra tierra, que a pesar de todo lo que vivimos siempre estamos sonriendo, en mi tierra nos identificamos por utilizar el humor para enfrentar situaciones difíciles, creamos una fuerte resiliencia con una actitud positiva en las adversidades.
Estoy orgullosa de ser venezolana, de vivir en un país hermoso, con un clima fabuloso, de vivir en fraternidad.
No pierdo la fe y la esperanza de conocer esa Venezuela libre de la que tanto me hablo mi abuela, llena de oportunidades, en la que no se tenía miedo de expresar lo que sentían, sueño con ver nuevamente a mis familiares que migraron, de vivir esa Venezuela que tanto anhelo, esa Venezuela ¡LIBRE!
























