

En las áreas rurales las carreteras son de barro y la población se mantiene muy aislada, pues apenas hay tráfico motorizado y hay muy poco comercio, pero curiosamente no hay tienda en la que no se venda la Coca Cola.
Falta de agua potable
Trescientos veinte millones de subsaharianos carecen de agua potable, tan solo el 30% de su población puede disfrutar de este derecho básico como es el acceso a unos sanitarios con agua corriente. En la parte norte del continente la situación es muy diferente: el 90% de la población de naciones como Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto gozan del privilegio de sanitarios hídricos.
Entre los países subsaharianos, dentro de su común pobreza hídrica, hay naciones que resaltan por sus extremas carencias de agua potable: en Madagascar y en la República Democrática del Congo más de la mitad de sus habitantes carecen de sanitarios con agua corriente. Muy parecida situación, sufren los habitantes de Mozambique y del Chad. En Angola y Guinea Ecuatorial son el 48% las personas que sufren esta carencia.
Curiosamente entre los países con menos facilidades sanitarias se encuentran los más ricos exportadores de petróleo como Angola y Guinea Ecuatorial, al igual que la R.D. del Congo con sus minas de coltán.
El agua es indispensable, no solo para beber, sino también para cocinar, para cultivar y para los sanitarios. En las comunidades rurales casi el 30% de la población necesita recorrer al menos tres kilómetros en busca de un grifo que pueda proveer agua. En tiempos de sequía la situación empeora, pues la mayoría de los grifos quedan también sin agua.
Hay también regiones donde no llueve ni gota durante 8 meses, como en Zimbabwe, Somalia o Zambia. La población que habita en las zonas rurales de esos países solo tiene acceso a charcas, pozos y aguas contaminadas.
Los tres mayores lagos del valle del Rift: Victoria, Tanganika y Malawi son conocidos como los Grandes Lagos por su enorme extensión y profundidad de aguas dulces con más de 800 especies de peces.
Hay 30 lagos más, que almacenan gran cantidad de agua, aunque son menos conocidos: Abaya, Chamo, Ziway, Shala al norte del Rift. Turkana, Logipi, Baringo, Nakuru, Manyara en tierras de Kenia y Tanzania. Alberto, Eduardo, Kivu, Rukwa, Chilwa en las partes occidental y oriental del Rift.
Entre nuestros ríos resalta el Nilo, que riega tierras de 11 países subsaharianos. El Congo, que divide la R.D. del Congo y la República del Congo. El Níger, que recorre los países de Guinea, Mali, Níger, Benín y Nigeria. El río Senegal, que desemboca en el Atlántico. Al sur del continente tenemos el Zambeze, que desemboca en el Índico tras pasar por Zambia, Congo, Angola, Namibia, Botsuana, Zimbabwe y Mozambique. Y por último los dos ríos en Sudáfrica: Limpopo y Orange.
La falta de infraestructuras adecuadas, en particular de embalses, hace que a pesar de sus muchos lagos y grandes ríos los países subsaharianos carezcan de agua potable y de sanitarios adecuados. Los pocos embalses, que existen en la región, están también mal distribuidos: más de la mitad de todas las grandes presas se encuentran en Sudáfrica, mientras Tanzania (país con idéntica extensión y población) solo tiene dos presas.
La construcción de nuevos embalses, a lo largo y ancho de la región, y el aprovechamiento adecuado de las aguas subterráneas podría aliviar en buena medida esta escasez de agua potable, que tanto sufrimiento acarrea a nuestra población. Sin embargo la situación, lejos de mejorar, empeora claramente: en los 20 últimos años los recursos de agua dulce han disminuido un 20%, mientras continúan el crecimiento de la población y los cambios climáticos.
Hervideros de enfermedades y muerte
Nuestro problema no es solo la falta de agua potable, sino la casi absoluta carencia de infraestructuras para tratar las aguas residuales. En nuestros países subsaharianos las heces, orina y lodos fecales se juntan con las aguas de baños y cocinas y también con las aguas expulsadas por comercios e industria y no cuentan con el tratamiento adecuado.
A nivel mundial, el 80% de las enfermedades en países pobres se asocian con el agua. 5.000 personas (en particular niños menores de cinco años) mueren diariamente en el mundo por carencia de infraestructuras de saneamiento. En el caso de los pueblos subsaharianos estas aguas son puerta de entrada de enfermedades como el cólera y la disentería, y hace que personas infectadas de Sida o hayan contraído el coronavirus no tengan forma de combatir las infecciones.
El problema se agrava por la explosión geográfica, por el urbanismo descontrolado y por la intensidad de la agricultura, que está experimentando toda la región subsahariana. El continente africano tiene hoy 1.216 millones de habitantes, siendo la tasa de crecimiento del 2,6% el año 2050 contaría con una población de 2.069 millones.
Por otra parte, nuestras grandes ciudades: Lagos, Dákar, Nairobi, Kinshasa y otras muchas, crecen sin control alguno y se van formando barrios marginales sin infraestructuras hídricas y sin saneamiento adecuado. Uno de cada tres subsaharianos vive en estos barrios.
El desarrollo de la agricultura, que consume mucha agua y que es tan necesaria para paliar nuestra pobreza, empeora también el panorama. La falta del acceso al agua es enorme en las áreas rurales y también lo es en nuestras ciudades, como Yaundé, Kinshasa y Lubumbashi, donde buena parte de sus habitantes no tienen acceso a agua potable.
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En las áreas rurales las carreteras son de barro y la población se mantiene muy aislada, pues apenas hay tráfico motorizado y hay muy poco comercio, pero curiosamente no hay tienda en la que no se venda la Coca Cola.
Falta de agua potable
Trescientos veinte millones de subsaharianos carecen de agua potable, tan solo el 30% de su población puede disfrutar de este derecho básico como es el acceso a unos sanitarios con agua corriente. En la parte norte del continente la situación es muy diferente: el 90% de la población de naciones como Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto gozan del privilegio de sanitarios hídricos.
Entre los países subsaharianos, dentro de su común pobreza hídrica, hay naciones que resaltan por sus extremas carencias de agua potable: en Madagascar y en la República Democrática del Congo más de la mitad de sus habitantes carecen de sanitarios con agua corriente. Muy parecida situación, sufren los habitantes de Mozambique y del Chad. En Angola y Guinea Ecuatorial son el 48% las personas que sufren esta carencia.
Curiosamente entre los países con menos facilidades sanitarias se encuentran los más ricos exportadores de petróleo como Angola y Guinea Ecuatorial, al igual que la R.D. del Congo con sus minas de coltán.
El agua es indispensable, no solo para beber, sino también para cocinar, para cultivar y para los sanitarios. En las comunidades rurales casi el 30% de la población necesita recorrer al menos tres kilómetros en busca de un grifo que pueda proveer agua. En tiempos de sequía la situación empeora, pues la mayoría de los grifos quedan también sin agua.
Hay también regiones donde no llueve ni gota durante 8 meses, como en Zimbabwe, Somalia o Zambia. La población que habita en las zonas rurales de esos países solo tiene acceso a charcas, pozos y aguas contaminadas.
Los tres mayores lagos del valle del Rift: Victoria, Tanganika y Malawi son conocidos como los Grandes Lagos por su enorme extensión y profundidad de aguas dulces con más de 800 especies de peces.
Hay 30 lagos más, que almacenan gran cantidad de agua, aunque son menos conocidos: Abaya, Chamo, Ziway, Shala al norte del Rift. Turkana, Logipi, Baringo, Nakuru, Manyara en tierras de Kenia y Tanzania. Alberto, Eduardo, Kivu, Rukwa, Chilwa en las partes occidental y oriental del Rift.
Entre nuestros ríos resalta el Nilo, que riega tierras de 11 países subsaharianos. El Congo, que divide la R.D. del Congo y la República del Congo. El Níger, que recorre los países de Guinea, Mali, Níger, Benín y Nigeria. El río Senegal, que desemboca en el Atlántico. Al sur del continente tenemos el Zambeze, que desemboca en el Índico tras pasar por Zambia, Congo, Angola, Namibia, Botsuana, Zimbabwe y Mozambique. Y por último los dos ríos en Sudáfrica: Limpopo y Orange.
La falta de infraestructuras adecuadas, en particular de embalses, hace que a pesar de sus muchos lagos y grandes ríos los países subsaharianos carezcan de agua potable y de sanitarios adecuados. Los pocos embalses, que existen en la región, están también mal distribuidos: más de la mitad de todas las grandes presas se encuentran en Sudáfrica, mientras Tanzania (país con idéntica extensión y población) solo tiene dos presas.
La construcción de nuevos embalses, a lo largo y ancho de la región, y el aprovechamiento adecuado de las aguas subterráneas podría aliviar en buena medida esta escasez de agua potable, que tanto sufrimiento acarrea a nuestra población. Sin embargo la situación, lejos de mejorar, empeora claramente: en los 20 últimos años los recursos de agua dulce han disminuido un 20%, mientras continúan el crecimiento de la población y los cambios climáticos.
Hervideros de enfermedades y muerte
Nuestro problema no es solo la falta de agua potable, sino la casi absoluta carencia de infraestructuras para tratar las aguas residuales. En nuestros países subsaharianos las heces, orina y lodos fecales se juntan con las aguas de baños y cocinas y también con las aguas expulsadas por comercios e industria y no cuentan con el tratamiento adecuado.
A nivel mundial, el 80% de las enfermedades en países pobres se asocian con el agua. 5.000 personas (en particular niños menores de cinco años) mueren diariamente en el mundo por carencia de infraestructuras de saneamiento. En el caso de los pueblos subsaharianos estas aguas son puerta de entrada de enfermedades como el cólera y la disentería, y hace que personas infectadas de Sida o hayan contraído el coronavirus no tengan forma de combatir las infecciones.
El problema se agrava por la explosión geográfica, por el urbanismo descontrolado y por la intensidad de la agricultura, que está experimentando toda la región subsahariana. El continente africano tiene hoy 1.216 millones de habitantes, siendo la tasa de crecimiento del 2,6% el año 2050 contaría con una población de 2.069 millones.
Por otra parte, nuestras grandes ciudades: Lagos, Dákar, Nairobi, Kinshasa y otras muchas, crecen sin control alguno y se van formando barrios marginales sin infraestructuras hídricas y sin saneamiento adecuado. Uno de cada tres subsaharianos vive en estos barrios.
El desarrollo de la agricultura, que consume mucha agua y que es tan necesaria para paliar nuestra pobreza, empeora también el panorama. La falta del acceso al agua es enorme en las áreas rurales y también lo es en nuestras ciudades, como Yaundé, Kinshasa y Lubumbashi, donde buena parte de sus habitantes no tienen acceso a agua potable.