

Durante sus tres días en la R. D. del Congo el obispo de Roma lejos de rebajar su tono lo endureció al denunciar con valentía el neocolonialismo económico que explota las riquezas del subsuelo sin piedad y genera una corrupción que no hace sino perpetuar el hambre, las violaciones a mujeres y niños y destruye la Casa común.
El día 3 de febrero Francisco aterrizó en Sudán del Sur, que recibía así la primera visita de un Papa. La visita tuvo un fuerte tinte ecuménico. El Papa aterrizó en el aeropuerto de Juba, acompañado de Justin Welby y Ian Greenshields, primado de la Iglesia Anglicana y moderador de la Iglesia de Escocia, respectivamente. Los tres líderes oraron juntos e invitaron a sus respectivas comunidades religiosas a superar todo odio y división y a trabajar juntos por la paz en el país.
El Papa Francisco ha introducido una bonita costumbre en sus viajes al extranjero: tanto al comenzar el viaje como al volver al Vaticano mantiene una conversación familiar y abierta con los periodistas que le acompañan en el avión. Hoy quiero resaltar el antes y el después de esta su visita a África.
El antes
Ha sido el viaje 40 del pontificado de Francisco. También ha sido el viaje que más cambios y dificultades ha experimentado en su gestión hasta su realización en febrero de este mismo año. Inicialmente su visita a la R. D. del Congo y Sudán del Sur estaba programado los días 2 al 7 de julio del 2022. Los problemas de salud, relacionados con su rodilla y la terapia de los meses anteriores forzaron al Papa a aplazar el viaje. La tensión política y los grupos terroristas, tan activos en ambos países, aconsejaron también el retraso de la visita.
Para mantener viva su cercanía, el Papa Francisco envió al cardenal secretario de Estado, Mons. Parolín para que visitara ambas naciones. El secretario de Estado aclaró que no venía como sustituto del Papa sino para «abrir el camino al Santo Padre».
Francisco quería viajar al Kivu, concretamente a Goma en la R. D. del Congo, para tocar con la mano la miseria de la gente, de hecho, estaba señalado como lugar a visitar en la agenda del viaje en julio del 2022. Pero finalmente esta etapa tuvo que ser cancelada por motivos de seguridad. «No voy porque tenga miedo yo –aclaró el Papa en una entrevista– pero con el ambiente que hay y viendo lo que están haciendo, son capaces de hacer explotar una bomba en el estadio y matar a muchísimas personas».
La valentía personal del Papa está fuera de duda. En noviembre del 2015 Francisco visitó la República Centroafricana en plena guerra civil, y recorrió a pie una de las calles principales de su ciudad capital Bangui.
Desde hace unos cinco años el Papa Francisco deseaba acercarse a Sudán del Sur como peregrino de la paz, quería también dar ánimos a la comunidad más joven del continente africano. Pero la inestable situación del país desbarataba sus planes constantemente.
Ahora, en su reciente visita, el Papa ha tenido el bello gesto de invitar al primado de la Iglesia Anglicana y al Moderador de la Iglesia de Escocia para visitar «juntos» Sudán del Sur. Valioso gesto ecuménico, que ha dejado una profunda huella en las comunidades cristianas del país.
El después
La rueda de prensa en el vuelo de regreso al Vaticano, esta vez, fue insólita. El Papa contestaba a las preguntas de los periodistas, acompañado de los líderes anglicano y presbiteriano. Los periodistas lo pasaron en grande y formulaban preguntas de enorme variedad, comunes para los tres y preguntas a cada uno de ellos.
Entre las preguntas que los enviados de la prensa hicieron al Papa Francisco resaltan tres de enorme actualidad: su relación con Benedicto XVI, matrimonio de personas homosexuales y la guerra en Ucrania.
En respuesta a si estaría dispuesto a intermediar en la guerra de Ucrania, Francisco contestó: «Estoy dispuesto a reunirme con ambos presidentes, si no viajé a Kiev fue porque en aquel momento no era posible ir a Moscú… De hecho, el segundo día de la guerra fui a la embajada rusa a decir que quería ir a Moscú a hablar con Putin… Entonces el ministro Lavrov me respondió que valoraba el ofrecimiento, pero que lo veríamos más adelante. También hoy estoy dispuesto a encontrarme con los dos presidentes para buscar juntos la paz».
«Alguien –añadió el Papa– con motivo de mis palabras sobre los matrimonios homosexuales acudió a Benedicto XVI y presentó la denuncia contra mí. Benedicto no se asustó, llamó a cuatro cardenales teólogos y les pidió: explíquenme esto y ellos lo explicaron. Y así terminó la historia».
Sobre su relación con el Papa emérito dijo que fue excelente durante los años que compartieron la vida en el Vaticano. Benedicto era un gran teólogo y una bella persona, es mentira que en sus últimos años el Papa emérito fuera una persona amargada, como dicen algunos que tratan de instrumentalizar su muerte para sembrar división y cizaña en la Iglesia. «Mi relación con Benedicto XVI se mantuvo siempre sin fisuras de ninguna clase».
Al preguntarle un periodista si el mal de su rodilla le impediría seguir siendo Papa, le contesto con una gran sonrisa: la rodilla no es lo más importante para seguir dando este servicio a la Iglesia. Seguiré sirviendo a la Iglesia siempre que mantenga mi mente suficientemente despierta y me acompañe la salud.
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Durante sus tres días en la R. D. del Congo el obispo de Roma lejos de rebajar su tono lo endureció al denunciar con valentía el neocolonialismo económico que explota las riquezas del subsuelo sin piedad y genera una corrupción que no hace sino perpetuar el hambre, las violaciones a mujeres y niños y destruye la Casa común.
El día 3 de febrero Francisco aterrizó en Sudán del Sur, que recibía así la primera visita de un Papa. La visita tuvo un fuerte tinte ecuménico. El Papa aterrizó en el aeropuerto de Juba, acompañado de Justin Welby y Ian Greenshields, primado de la Iglesia Anglicana y moderador de la Iglesia de Escocia, respectivamente. Los tres líderes oraron juntos e invitaron a sus respectivas comunidades religiosas a superar todo odio y división y a trabajar juntos por la paz en el país.
El Papa Francisco ha introducido una bonita costumbre en sus viajes al extranjero: tanto al comenzar el viaje como al volver al Vaticano mantiene una conversación familiar y abierta con los periodistas que le acompañan en el avión. Hoy quiero resaltar el antes y el después de esta su visita a África.
El antes
Ha sido el viaje 40 del pontificado de Francisco. También ha sido el viaje que más cambios y dificultades ha experimentado en su gestión hasta su realización en febrero de este mismo año. Inicialmente su visita a la R. D. del Congo y Sudán del Sur estaba programado los días 2 al 7 de julio del 2022. Los problemas de salud, relacionados con su rodilla y la terapia de los meses anteriores forzaron al Papa a aplazar el viaje. La tensión política y los grupos terroristas, tan activos en ambos países, aconsejaron también el retraso de la visita.
Para mantener viva su cercanía, el Papa Francisco envió al cardenal secretario de Estado, Mons. Parolín para que visitara ambas naciones. El secretario de Estado aclaró que no venía como sustituto del Papa sino para «abrir el camino al Santo Padre».
Francisco quería viajar al Kivu, concretamente a Goma en la R. D. del Congo, para tocar con la mano la miseria de la gente, de hecho, estaba señalado como lugar a visitar en la agenda del viaje en julio del 2022. Pero finalmente esta etapa tuvo que ser cancelada por motivos de seguridad. «No voy porque tenga miedo yo –aclaró el Papa en una entrevista– pero con el ambiente que hay y viendo lo que están haciendo, son capaces de hacer explotar una bomba en el estadio y matar a muchísimas personas».
La valentía personal del Papa está fuera de duda. En noviembre del 2015 Francisco visitó la República Centroafricana en plena guerra civil, y recorrió a pie una de las calles principales de su ciudad capital Bangui.
Desde hace unos cinco años el Papa Francisco deseaba acercarse a Sudán del Sur como peregrino de la paz, quería también dar ánimos a la comunidad más joven del continente africano. Pero la inestable situación del país desbarataba sus planes constantemente.
Ahora, en su reciente visita, el Papa ha tenido el bello gesto de invitar al primado de la Iglesia Anglicana y al Moderador de la Iglesia de Escocia para visitar «juntos» Sudán del Sur. Valioso gesto ecuménico, que ha dejado una profunda huella en las comunidades cristianas del país.
El después
La rueda de prensa en el vuelo de regreso al Vaticano, esta vez, fue insólita. El Papa contestaba a las preguntas de los periodistas, acompañado de los líderes anglicano y presbiteriano. Los periodistas lo pasaron en grande y formulaban preguntas de enorme variedad, comunes para los tres y preguntas a cada uno de ellos.
Entre las preguntas que los enviados de la prensa hicieron al Papa Francisco resaltan tres de enorme actualidad: su relación con Benedicto XVI, matrimonio de personas homosexuales y la guerra en Ucrania.
En respuesta a si estaría dispuesto a intermediar en la guerra de Ucrania, Francisco contestó: «Estoy dispuesto a reunirme con ambos presidentes, si no viajé a Kiev fue porque en aquel momento no era posible ir a Moscú… De hecho, el segundo día de la guerra fui a la embajada rusa a decir que quería ir a Moscú a hablar con Putin… Entonces el ministro Lavrov me respondió que valoraba el ofrecimiento, pero que lo veríamos más adelante. También hoy estoy dispuesto a encontrarme con los dos presidentes para buscar juntos la paz».
«Alguien –añadió el Papa– con motivo de mis palabras sobre los matrimonios homosexuales acudió a Benedicto XVI y presentó la denuncia contra mí. Benedicto no se asustó, llamó a cuatro cardenales teólogos y les pidió: explíquenme esto y ellos lo explicaron. Y así terminó la historia».
Sobre su relación con el Papa emérito dijo que fue excelente durante los años que compartieron la vida en el Vaticano. Benedicto era un gran teólogo y una bella persona, es mentira que en sus últimos años el Papa emérito fuera una persona amargada, como dicen algunos que tratan de instrumentalizar su muerte para sembrar división y cizaña en la Iglesia. «Mi relación con Benedicto XVI se mantuvo siempre sin fisuras de ninguna clase».
Al preguntarle un periodista si el mal de su rodilla le impediría seguir siendo Papa, le contesto con una gran sonrisa: la rodilla no es lo más importante para seguir dando este servicio a la Iglesia. Seguiré sirviendo a la Iglesia siempre que mantenga mi mente suficientemente despierta y me acompañe la salud.