

El año de los etíopes consta de 13 meses: los 12 primeros tienen 30 días cada uno, y el último, que se llama Págumen, tiene 5 días en los años normales y 6 en los bisiestos.
También la medición del tiempo tiene sus propias modalidades: su día se divide en dos franjas similares de 12 horas, comenzando siempre a partir de las 6 horas. Esto hace que el mediodía y la medianoche ocurran siempre a las 6 en punto en sus relojes. Es una de las pocas naciones del mundo que nunca aceptó el paso del calendario juliano al gregoriano. Un cambio de cálculo sobre el año del nacimiento de Jesús, que se hizo en 1578.
Único país africano jamás colonizado
En la Conferencia de Berlín (noviembre 1884 – febrero 1885) 12 países europeos se repartieron todo el continente africano para mantenerlo bajo su tutela y enriquecerlo con los grandes logros de su civilización. Abisinia (actual Etiopía) y Liberia rechazaron someterse a las exigencias occidentales y mantuvieron su independencia.
La naviera italiana, mientras el resto de las potencias europeas se repartían el continente, compró el puerto de Assab en el mar Rojo y el ejército italiano ocupó Eritrea. Un año más tarde quiso también colonizar Etiopía, pero su ejército fue derrotado en la batalla de Adwa el 1 de marzo de 1896. Los soldados del emperador Menelik II derrotaron a 4 brigadas del ejército italiano. Cada año se revive esta victoria en todos los rincones del país.
Italia tuvo que aceptar su derrota y firmar un tratado de paz, reconociendo la independencia de Etiopía ante el mundo entero. El líder fascista Mussolini, a finales de los años 1930, volvió a ocupar el país por un corto espacio de tiempo, para así borrar la triste imagen que dejó en el pasado el ejército italiano en aquellas tierras. El emperador Selassie derrotó de nuevo a los militares italianos en mayo de 1941 y proclamó la definitiva independencia de su imperio etíope.
El emperador, aupado por su triunfo militar contra un ejército europeo, se convirtió ante los demás políticos en líder indiscutible contra el colonialismo en África. Aprovechó el momento para la creación de una importante entidad: la OUA (Organización de la Unión Africana) con sede en la capital de su país, Adís Abeba.
Por aquellos mismos años concedió el pasaporte etíope a todas las personas que lucharan contra el colonialismo en el continente.
Una de las personas agraciadas con el pasaporte etíope fue Nelson Mandela, el gran líder sudafricano. En marzo del año pasado el pueblo etíope celebró a lo grande el 125 aniversario de la batalla de Adwa.
Hogar del judaísmo africano y de su Alianza
La presencia del pueblo judío-etíope en el país está bien documentada desde tiempo inmemorial; se cree que son descendientes de la tribu de Dan. La comunidad se mantuvo siempre fiel a las costumbres judías y a la estricta observancia del Sabbath. Su árbol genealógico, según una antigua tradición, comienza con Menelik, nacido a raíz del encuentro del rey Salomón y la reina de Saba.
A finales del siglo pasado, y sobre todo a principios del actual, los gobiernos de Israel y Etiopía acordaron abrir sus fronteras para que los judíos de origen etíope pudieran emigrar a Israel. Unos 170.000 lo hicieron y viven hoy en Israel. Se los conoce como los Beta-Israel o falashas.
Un ministro del gobierno, acompañado por un nieto de Selassie, acompañaron al papa Benedicto XVI durante su viaje a Etiopía en mayo del 2006, al lugar donde se guarda la pieza arqueológica más valiosa del mundo. Así el papa alemán, entusiasmado, pudo admirar el Arca de la Alianza, construida en madera y cubierta de oro puro. Sobre ella dos querubines enfrentados, cuyas alas forman el «trono de Dios». Se especula que puede pesar entre 90 kilos y 3 toneladas.
El Arca de la Alianza lleva muchos siglos en Etiopía. Una tradición, bien documentada, dice que el Arca llegó de Israel a Egipto el año 642 antes de Cristo. De Egipto lo trasladaron a la isla de Tana Kirkos y hoy está guardada en Axum.
Etiopía: el sueño dorado de los rastafari
Por los años 1920 el líder M. Garvey recorría los suburbios de Kingston proclamando los derechos de los negros de Jamaica. Estaba a punto de nacer un movimiento nuevo «Back to África», defendiendo el derecho de todos los negros para volver a su continente. Su slogan era: Mirad a África un Rey será coronado, el día de la liberación está cerca.
En 1930 Selassie se autoproclamó «Emperador de Etiopía». Esta coronación se interpretó como el cumplimiento de la profecía del líder jamaicano y su movimiento tomó el nombre original del emperador etíope: Ras Tafari.
El artista y cantante Marley popularizó en 1977 los ideales de los rastafari con su canción «Éxodo:» Canto que expresa con fuerza el deseo rastafari de regresar a África, el lugar que tuvieron que abandonar contra su voluntad millones de persona durante la trata de esclavos. El lugar sagrado por excelencia de todos los rastafaris es el imperio etíope.
La República Democrática Federal de Etiopía
Es un país con gobierno central en Adís Abeba y 12 gobiernos autónomos, elegidos por los habitantes de cada región. Entre las 44 naciones del mundo sin litoral Etiopía, con 125 millones de habitantes, es la más poblada. La expresión «etíope» se deriva de una palabra griega que significa: «de cara quemada». Expresión, que se utilizaba ya en tiempos de Homero, para describir a poblaciones de piel oscura.
Su patrimonio cultural, la variedad de lenguas y grupos humanos en su tierra y el hecho de ser cuna del cristianismo en el continente: 63% cristianos ortodoxos y 32% musulmanes, hacen de Etiopía un «país único y especial».
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El año de los etíopes consta de 13 meses: los 12 primeros tienen 30 días cada uno, y el último, que se llama Págumen, tiene 5 días en los años normales y 6 en los bisiestos.
También la medición del tiempo tiene sus propias modalidades: su día se divide en dos franjas similares de 12 horas, comenzando siempre a partir de las 6 horas. Esto hace que el mediodía y la medianoche ocurran siempre a las 6 en punto en sus relojes. Es una de las pocas naciones del mundo que nunca aceptó el paso del calendario juliano al gregoriano. Un cambio de cálculo sobre el año del nacimiento de Jesús, que se hizo en 1578.
Único país africano jamás colonizado
En la Conferencia de Berlín (noviembre 1884 – febrero 1885) 12 países europeos se repartieron todo el continente africano para mantenerlo bajo su tutela y enriquecerlo con los grandes logros de su civilización. Abisinia (actual Etiopía) y Liberia rechazaron someterse a las exigencias occidentales y mantuvieron su independencia.
La naviera italiana, mientras el resto de las potencias europeas se repartían el continente, compró el puerto de Assab en el mar Rojo y el ejército italiano ocupó Eritrea. Un año más tarde quiso también colonizar Etiopía, pero su ejército fue derrotado en la batalla de Adwa el 1 de marzo de 1896. Los soldados del emperador Menelik II derrotaron a 4 brigadas del ejército italiano. Cada año se revive esta victoria en todos los rincones del país.
Italia tuvo que aceptar su derrota y firmar un tratado de paz, reconociendo la independencia de Etiopía ante el mundo entero. El líder fascista Mussolini, a finales de los años 1930, volvió a ocupar el país por un corto espacio de tiempo, para así borrar la triste imagen que dejó en el pasado el ejército italiano en aquellas tierras. El emperador Selassie derrotó de nuevo a los militares italianos en mayo de 1941 y proclamó la definitiva independencia de su imperio etíope.
El emperador, aupado por su triunfo militar contra un ejército europeo, se convirtió ante los demás políticos en líder indiscutible contra el colonialismo en África. Aprovechó el momento para la creación de una importante entidad: la OUA (Organización de la Unión Africana) con sede en la capital de su país, Adís Abeba.
Por aquellos mismos años concedió el pasaporte etíope a todas las personas que lucharan contra el colonialismo en el continente.
Una de las personas agraciadas con el pasaporte etíope fue Nelson Mandela, el gran líder sudafricano. En marzo del año pasado el pueblo etíope celebró a lo grande el 125 aniversario de la batalla de Adwa.
Hogar del judaísmo africano y de su Alianza
La presencia del pueblo judío-etíope en el país está bien documentada desde tiempo inmemorial; se cree que son descendientes de la tribu de Dan. La comunidad se mantuvo siempre fiel a las costumbres judías y a la estricta observancia del Sabbath. Su árbol genealógico, según una antigua tradición, comienza con Menelik, nacido a raíz del encuentro del rey Salomón y la reina de Saba.
A finales del siglo pasado, y sobre todo a principios del actual, los gobiernos de Israel y Etiopía acordaron abrir sus fronteras para que los judíos de origen etíope pudieran emigrar a Israel. Unos 170.000 lo hicieron y viven hoy en Israel. Se los conoce como los Beta-Israel o falashas.
Un ministro del gobierno, acompañado por un nieto de Selassie, acompañaron al papa Benedicto XVI durante su viaje a Etiopía en mayo del 2006, al lugar donde se guarda la pieza arqueológica más valiosa del mundo. Así el papa alemán, entusiasmado, pudo admirar el Arca de la Alianza, construida en madera y cubierta de oro puro. Sobre ella dos querubines enfrentados, cuyas alas forman el «trono de Dios». Se especula que puede pesar entre 90 kilos y 3 toneladas.
El Arca de la Alianza lleva muchos siglos en Etiopía. Una tradición, bien documentada, dice que el Arca llegó de Israel a Egipto el año 642 antes de Cristo. De Egipto lo trasladaron a la isla de Tana Kirkos y hoy está guardada en Axum.
Etiopía: el sueño dorado de los rastafari
Por los años 1920 el líder M. Garvey recorría los suburbios de Kingston proclamando los derechos de los negros de Jamaica. Estaba a punto de nacer un movimiento nuevo «Back to África», defendiendo el derecho de todos los negros para volver a su continente. Su slogan era: Mirad a África un Rey será coronado, el día de la liberación está cerca.
En 1930 Selassie se autoproclamó «Emperador de Etiopía». Esta coronación se interpretó como el cumplimiento de la profecía del líder jamaicano y su movimiento tomó el nombre original del emperador etíope: Ras Tafari.
El artista y cantante Marley popularizó en 1977 los ideales de los rastafari con su canción «Éxodo:» Canto que expresa con fuerza el deseo rastafari de regresar a África, el lugar que tuvieron que abandonar contra su voluntad millones de persona durante la trata de esclavos. El lugar sagrado por excelencia de todos los rastafaris es el imperio etíope.
La República Democrática Federal de Etiopía
Es un país con gobierno central en Adís Abeba y 12 gobiernos autónomos, elegidos por los habitantes de cada región. Entre las 44 naciones del mundo sin litoral Etiopía, con 125 millones de habitantes, es la más poblada. La expresión «etíope» se deriva de una palabra griega que significa: «de cara quemada». Expresión, que se utilizaba ya en tiempos de Homero, para describir a poblaciones de piel oscura.
Su patrimonio cultural, la variedad de lenguas y grupos humanos en su tierra y el hecho de ser cuna del cristianismo en el continente: 63% cristianos ortodoxos y 32% musulmanes, hacen de Etiopía un «país único y especial».