

Los lagos Victoria, Alberto, Eduardo y Kyoga vierten sus aguas al río Nilo Blanco. Los lagos Tanganyika, Moero y Kivu desaguan en el río Congo, mientras el lago Malawi lo hace en el Zambeze. Hay también lagos endorreicos como el Turkana, Rukwa, Eyasi y Natron.
Ruanda, Burundi y Uganda, así como partes de Tanzania, República del Congo y Kenia forman la región llamada de los Grandes Lagos. Es en el Valle del Rift donde se ubican estos grandes lagos, salvo el Victoria. Hay también otros de menor tamaño a lo largo y ancho del mismo valle. La zona es una de las más densamente pobladas del mundo.
Tenemos lagos de agua dulce y lagos de agua saluda; mientras el Assal en Djibouti está a 155 metros bajo el nivel del mar, el Naivasha en Kenia se encuentra a 1.884 metros sobre el nivel del mar. La belleza de nuestros lagos y su riqueza y variedad piscícola son también proverbiales.
Nuestras costas de mar y nuestros lagos dan alimento y trabajo quizás a un 50% de la población africana. El caso más obvio de este afinamiento de la población en las orillas del mar es, casualmente, la monstruosa ciudad de Lagos, que ubicada en las costas de la bahía de Benín recibe cada día a más de 3.000 personas advenedizas que engrosan su población actual de 20 millones.
Agonía de un lago
El lago Chad fue hasta los años 60 uno de los más grandes del continente. Proporcionaba agua y pescado a más de 30 millones de personas de Camerún, Chad, Níger y Nigeria. Se encuentra justo en el borde del Sahara, creando un paisaje de lo más pintoresco. Era la principal fuente de agua del Sahel, la larga franja de 5.000 km que atraviesa África del este al oeste.
En una superficie de más de 25.000 kilómetros cuadrados albergaba alrededor de 130 especies de peces y más de 40 especies de algas y era uno de los mayores productores de espirulina del mundo.
Sus aguas dulces y limpias hacían del lago un oasis de recreación y turismo con una rica variedad de vida silvestre. Al estar situado no lejos del parque nacional «Puerta del Infierno» y cercano también a Maasai Mara se había convertido también en un importante centro turístico y lugar de muchas excursiones de safari.
Este paraíso en el interior del continente ha perdido más del 90% de su superficie en cuatro décadas. Su intenso color azul que aparecía en las fotos de satélite ha desaparecido convirtiéndose en una enorme extensión de charcas y tierras secas. Que el lago está en agonía es hoy una triste realidad.
El Chad comenzó a menguar a un ritmo alarmante a partir de los años 70, debido a la sobreexplotación, a las sequías y el cambio climático. En los 80 se redujo su superficie a 2.500 kilómetros cuadrados, un 10% de su tamaño original. La situación ha provocado la pérdida de pastizales y una fuerte migración.
Donde antes se pescaban 200.000 toneladas de pescado anuales, hoy se ha reducido a una mínima expresión. La situación afecta a más de 40 millones de personas, de las que unos 11 millones necesitan urgente ayuda humanitaria, pues dependían del lago para obtener agua potable, alimento y cultivar sus tierras.
La sobrexplotación prolongada de los recursos del lago Chad y los efectos del cambio climático han dejado en estado crítico a esta parte vital del Sahel. Los esfuerzos por recuperarlo y por mejorar su seguridad parecen tener aún un largo camino por recorrer.
El lago Victoria en peligro
Victoria, el mayor lago tropical del mundo y llamado así en honor a la reina de Inglaterra, es un misterio para los científicos que siguen indagando sobre su origen y edad. El estudio de sus sedimentos indica que es el resultado de varios lagos de menor tamaño que se unieron. Se cree, también, que se ha secado hasta tres veces durante los diversos períodos glaciares.
Tres países: Uganda, Tanzania y Kenia comparten sus aguas para la pesca, la agricultura y el turismo. El Victoria es un regalo y fuente de trabajo para unos 45 millones de personas, que viven en sus costas.
Goza de una rica biodiversidad con sus más de 550 especies de peces, el segundo más rico del mundo después del lago Malawi. Sus costas, de una extensión de 4. 828 km, son un santuario de chimpancés, cocodrilos, hipopótamos y nada menos que 230 especies de aves. Una de sus islas, Mfangano en aguas de Kenia, es mundialmente conocida por sus pinturas rupestres que datan de hace 4.000 años.
En los años 1950 se alteró el equilibrio de su ecosistema al introducir artificialmente la perca del Nilo, especie invasora y voraz depredador que puede medir dos metros y pesar hasta dos quintales. Su presencia en las aguas del lago tuvo un doble efecto: uno positivo, se ha convertido en uno de los principales alimentos para la población y para muchas aves acuáticas, promoviendo así una importante industria pesquera en las orillas del lago. Su efecto negativo es que los peces más pequeños han sido diezmados por la perca, y que la presión de la industria pesquera sobre el medio ambiente se ha vuelto insoportable.
En los 50 últimos años el número de pescadores ha pasado de 70.000 a 210.000 y el volumen de pescado capturado se ha multiplicado por diez.
Hoy día se alcanza un millón de toneladas anuales de pescado capturado, de las que 230.000 son de perca. Se trata de una sobrepesca lamentable, cuando las capturas anuales para una explotación sostenible, deberían ser menores a las 250.000 toneladas anuales.
El lago Victoria, que alimenta a tantos millones de personas y es un paraíso de aves y una rica variedad de otros animales, está en peligro: la erosión de sus orillas ha reducido su tamaño y afectado la calidad de sus aguas. La sobrepesca y la contaminación afectan también a la salud de peces y de las muchas personas, que viven a sus orillas.
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Los lagos Victoria, Alberto, Eduardo y Kyoga vierten sus aguas al río Nilo Blanco. Los lagos Tanganyika, Moero y Kivu desaguan en el río Congo, mientras el lago Malawi lo hace en el Zambeze. Hay también lagos endorreicos como el Turkana, Rukwa, Eyasi y Natron.
Ruanda, Burundi y Uganda, así como partes de Tanzania, República del Congo y Kenia forman la región llamada de los Grandes Lagos. Es en el Valle del Rift donde se ubican estos grandes lagos, salvo el Victoria. Hay también otros de menor tamaño a lo largo y ancho del mismo valle. La zona es una de las más densamente pobladas del mundo.
Tenemos lagos de agua dulce y lagos de agua saluda; mientras el Assal en Djibouti está a 155 metros bajo el nivel del mar, el Naivasha en Kenia se encuentra a 1.884 metros sobre el nivel del mar. La belleza de nuestros lagos y su riqueza y variedad piscícola son también proverbiales.
Nuestras costas de mar y nuestros lagos dan alimento y trabajo quizás a un 50% de la población africana. El caso más obvio de este afinamiento de la población en las orillas del mar es, casualmente, la monstruosa ciudad de Lagos, que ubicada en las costas de la bahía de Benín recibe cada día a más de 3.000 personas advenedizas que engrosan su población actual de 20 millones.
Agonía de un lago
El lago Chad fue hasta los años 60 uno de los más grandes del continente. Proporcionaba agua y pescado a más de 30 millones de personas de Camerún, Chad, Níger y Nigeria. Se encuentra justo en el borde del Sahara, creando un paisaje de lo más pintoresco. Era la principal fuente de agua del Sahel, la larga franja de 5.000 km que atraviesa África del este al oeste.
En una superficie de más de 25.000 kilómetros cuadrados albergaba alrededor de 130 especies de peces y más de 40 especies de algas y era uno de los mayores productores de espirulina del mundo.
Sus aguas dulces y limpias hacían del lago un oasis de recreación y turismo con una rica variedad de vida silvestre. Al estar situado no lejos del parque nacional «Puerta del Infierno» y cercano también a Maasai Mara se había convertido también en un importante centro turístico y lugar de muchas excursiones de safari.
Este paraíso en el interior del continente ha perdido más del 90% de su superficie en cuatro décadas. Su intenso color azul que aparecía en las fotos de satélite ha desaparecido convirtiéndose en una enorme extensión de charcas y tierras secas. Que el lago está en agonía es hoy una triste realidad.
El Chad comenzó a menguar a un ritmo alarmante a partir de los años 70, debido a la sobreexplotación, a las sequías y el cambio climático. En los 80 se redujo su superficie a 2.500 kilómetros cuadrados, un 10% de su tamaño original. La situación ha provocado la pérdida de pastizales y una fuerte migración.
Donde antes se pescaban 200.000 toneladas de pescado anuales, hoy se ha reducido a una mínima expresión. La situación afecta a más de 40 millones de personas, de las que unos 11 millones necesitan urgente ayuda humanitaria, pues dependían del lago para obtener agua potable, alimento y cultivar sus tierras.
La sobrexplotación prolongada de los recursos del lago Chad y los efectos del cambio climático han dejado en estado crítico a esta parte vital del Sahel. Los esfuerzos por recuperarlo y por mejorar su seguridad parecen tener aún un largo camino por recorrer.
El lago Victoria en peligro
Victoria, el mayor lago tropical del mundo y llamado así en honor a la reina de Inglaterra, es un misterio para los científicos que siguen indagando sobre su origen y edad. El estudio de sus sedimentos indica que es el resultado de varios lagos de menor tamaño que se unieron. Se cree, también, que se ha secado hasta tres veces durante los diversos períodos glaciares.
Tres países: Uganda, Tanzania y Kenia comparten sus aguas para la pesca, la agricultura y el turismo. El Victoria es un regalo y fuente de trabajo para unos 45 millones de personas, que viven en sus costas.
Goza de una rica biodiversidad con sus más de 550 especies de peces, el segundo más rico del mundo después del lago Malawi. Sus costas, de una extensión de 4. 828 km, son un santuario de chimpancés, cocodrilos, hipopótamos y nada menos que 230 especies de aves. Una de sus islas, Mfangano en aguas de Kenia, es mundialmente conocida por sus pinturas rupestres que datan de hace 4.000 años.
En los años 1950 se alteró el equilibrio de su ecosistema al introducir artificialmente la perca del Nilo, especie invasora y voraz depredador que puede medir dos metros y pesar hasta dos quintales. Su presencia en las aguas del lago tuvo un doble efecto: uno positivo, se ha convertido en uno de los principales alimentos para la población y para muchas aves acuáticas, promoviendo así una importante industria pesquera en las orillas del lago. Su efecto negativo es que los peces más pequeños han sido diezmados por la perca, y que la presión de la industria pesquera sobre el medio ambiente se ha vuelto insoportable.
En los 50 últimos años el número de pescadores ha pasado de 70.000 a 210.000 y el volumen de pescado capturado se ha multiplicado por diez.
Hoy día se alcanza un millón de toneladas anuales de pescado capturado, de las que 230.000 son de perca. Se trata de una sobrepesca lamentable, cuando las capturas anuales para una explotación sostenible, deberían ser menores a las 250.000 toneladas anuales.
El lago Victoria, que alimenta a tantos millones de personas y es un paraíso de aves y una rica variedad de otros animales, está en peligro: la erosión de sus orillas ha reducido su tamaño y afectado la calidad de sus aguas. La sobrepesca y la contaminación afectan también a la salud de peces y de las muchas personas, que viven a sus orillas.