

Entre nosotros todo malestar es fruto de una compleja diversidad de razones naturales, culturales, religiosas y sociales. Las enfermedades sociales, como el Sida, Ébola, Covid-19, son la venganza de los espíritus ancestrales, ofendidos por importantes grupos de la población. Otras veces son fruto de los poderes mágicos de hechiceros malignos..
En nuestra mentalidad africana todo ser humano se compone de cuatro elementos esenciales: el físico, el espiritual, el moral y el social. Una persona goza de salud excelente cuando todos sus elementos se mueven en armonía, pero en el momento en que cualquiera de ellos se desquicia aparece el malestar. Por lo que el tratamiento de cualquier enfermedad necesita más que una ayuda física, precisa también de una ayuda espiritual, moral y social.
El principal obstáculo para la credibilidad de los sistemas de sanidad africanos es su hermético secretismo y una total ausencia de controles oficiales sobre sus posibilidades terapéuticas. Tampoco contamos con documentación científica alguna sobre sus posibles efectos negativos.
El ayer de la medicina africana
Tras la reunión de Berlín, 1885, donde los políticos europeos se rifaron el continente africano para civilizarlo, llegaron sin demora los primeros colonizadores a África. Su programa era obvio: imponer al pueblo africano todos los grandes logros culturales, sanitarios y sociales de los que gozaban los pobladores de Londres, París, Bruselas y Lisboa. Para empezar, había que construir escuelas y hospitales. Jamás pasó por su mente estudiar los sistemas sanitarios ya existentes en África y potenciar lo que había de positivo en ellos. Lo importante era traer médicos europeos y construir grandes hospitales.
A la sombra de los colonizadores llegaron también los misioneros, que compartían su vida con la población local y al tiempo que proclamaban la Buena Nueva construían también sus propias escuelas, dispensarios y hospitales. El pueblo sencillo distinguía entre unos y otros por su relación con el pueblo y por su estilo de vida.
Tanto los colonizadores como los misioneros, obcecados por tantos desmanes de hechiceros y adivinos, no apreciaron la enorme aportación de los curanderos locales. Los curanderos eran en verdad nuestros médicos de cabecera.
A pesar de los grandes hospitales y la medicina occidental, introducidos en nuestra tierra, la mayoría de la población seguía buscando la ayuda de sus curanderos. Lo cierto es que la medicina occidental era muy cara y de difícil acceso, mientras la medicina tradicional estaba desprestigiada, triste realidad que impidió a miles de enfermos en África solucionar adecuadamente sus problemas de salud.
Los occidentales metieron en el mismo saco a adivinos, hechiceros y curanderos y prohibieron el uso de la medicina tradicional. A cualquier enfermo que acudía a un hospital de signo occidental se le prohibía expresamente acercarse a los curanderos del pueblo.
Logros de la Medicina Tradicional
En África mantenemos una sabiduría ancestral y prácticas útiles, nacidas de nuestra cultura, que llamamos medicina tradicional. África atesora conocimientos médicos a lo largo de una historia mucho más larga que la europea. Conocimientos que, bien estudiados, podrían contribuir al bienestar no solo de los africanos sino también de toda la humanidad.
El mayor éxito de la medicina tradicional, según estadísticas de la OMS, es que el 80% de la población africana se vale de ella para el cuidado de su salud. Tan solo un 20% de nuestra población tiene acceso a la medicina occidental.
La particularidad de este hospital es que todos los medicamentos que se prescriben en él, se elaboran en los laboratorios del mismo hospital con plantas y hierbas cultivadas en su amplio jardín.
La Organización Mundial de la Salud reconoce desde 1978 la validez de un buen número de medicinas tradicionales, que tras un adecuado proceso de estudio, validación y comercialización, reciben el pomposo nombre de: Medicamentos Tradicionales Mejorados. Bajo este programa unos 30 medicamentos, elaborados con extractos de plantas locales de uso tradicional, se comercializan en países como Mali, Guinea, Camerún R.D.C, Nigeria, Burkina Faso y Senegal.
Estos medicamentos mejorados se usan con resultados excelentes para combatir enfermedades tan comunes como la malaria y gastroenteritis. Uno de ellos, el Niprisan, elaborado en Nigeria, está aprobado para su uso en Estados Unidos como remedio para la drepanocitosis.
El negocio de las herboristerías
Es sorprendente que la Medicina Tradicional, prohibida en África en el pasado por los occidentales, se haya convertido ahora en negocio lucrativo en el mismo occidente. Las tiendas de herbolario, donde venden hierbas, plantas medicinales y productos derivados de ellas, se han popularizado en todo el mundo como una alternativa a los tratamientos médicos convencionales. Las hierbas y las plantas medicinales, como práctica natural, se han usado desde que el mundo es mundo y ofrecen soluciones holísticas para mejorar infinidad de afecciones y problemas de salud.
El retorno al uso de productos de origen natural en las terapias ha experimentado un auge importante en las sociedades modernas. Hoy buscamos remedios naturales para cuidar la salud, evitando en lo posible los efectos dañinos de fármacos sintéticos y químicos. Los amantes de hierbas medicinales gozan hoy de tiendas virtuales que ofrecen una amplia variedad de productos por internet, facilitando su adquisición sin necesidad de visitar una tienda física. Los productos facilitados por las herboristerías, en particular las hierbas medicinales, son considerados como seguros, pero hay que recordar que no todos los productos naturales son igualmente efectivos o apropiados.
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Entre nosotros todo malestar es fruto de una compleja diversidad de razones naturales, culturales, religiosas y sociales. Las enfermedades sociales, como el Sida, Ébola, Covid-19, son la venganza de los espíritus ancestrales, ofendidos por importantes grupos de la población. Otras veces son fruto de los poderes mágicos de hechiceros malignos..
En nuestra mentalidad africana todo ser humano se compone de cuatro elementos esenciales: el físico, el espiritual, el moral y el social. Una persona goza de salud excelente cuando todos sus elementos se mueven en armonía, pero en el momento en que cualquiera de ellos se desquicia aparece el malestar. Por lo que el tratamiento de cualquier enfermedad necesita más que una ayuda física, precisa también de una ayuda espiritual, moral y social.
El principal obstáculo para la credibilidad de los sistemas de sanidad africanos es su hermético secretismo y una total ausencia de controles oficiales sobre sus posibilidades terapéuticas. Tampoco contamos con documentación científica alguna sobre sus posibles efectos negativos.
El ayer de la medicina africana
Tras la reunión de Berlín, 1885, donde los políticos europeos se rifaron el continente africano para civilizarlo, llegaron sin demora los primeros colonizadores a África. Su programa era obvio: imponer al pueblo africano todos los grandes logros culturales, sanitarios y sociales de los que gozaban los pobladores de Londres, París, Bruselas y Lisboa. Para empezar, había que construir escuelas y hospitales. Jamás pasó por su mente estudiar los sistemas sanitarios ya existentes en África y potenciar lo que había de positivo en ellos. Lo importante era traer médicos europeos y construir grandes hospitales.
A la sombra de los colonizadores llegaron también los misioneros, que compartían su vida con la población local y al tiempo que proclamaban la Buena Nueva construían también sus propias escuelas, dispensarios y hospitales. El pueblo sencillo distinguía entre unos y otros por su relación con el pueblo y por su estilo de vida.
Tanto los colonizadores como los misioneros, obcecados por tantos desmanes de hechiceros y adivinos, no apreciaron la enorme aportación de los curanderos locales. Los curanderos eran en verdad nuestros médicos de cabecera.
A pesar de los grandes hospitales y la medicina occidental, introducidos en nuestra tierra, la mayoría de la población seguía buscando la ayuda de sus curanderos. Lo cierto es que la medicina occidental era muy cara y de difícil acceso, mientras la medicina tradicional estaba desprestigiada, triste realidad que impidió a miles de enfermos en África solucionar adecuadamente sus problemas de salud.
Los occidentales metieron en el mismo saco a adivinos, hechiceros y curanderos y prohibieron el uso de la medicina tradicional. A cualquier enfermo que acudía a un hospital de signo occidental se le prohibía expresamente acercarse a los curanderos del pueblo.
Logros de la Medicina Tradicional
En África mantenemos una sabiduría ancestral y prácticas útiles, nacidas de nuestra cultura, que llamamos medicina tradicional. África atesora conocimientos médicos a lo largo de una historia mucho más larga que la europea. Conocimientos que, bien estudiados, podrían contribuir al bienestar no solo de los africanos sino también de toda la humanidad.
El mayor éxito de la medicina tradicional, según estadísticas de la OMS, es que el 80% de la población africana se vale de ella para el cuidado de su salud. Tan solo un 20% de nuestra población tiene acceso a la medicina occidental.
La particularidad de este hospital es que todos los medicamentos que se prescriben en él, se elaboran en los laboratorios del mismo hospital con plantas y hierbas cultivadas en su amplio jardín.
La Organización Mundial de la Salud reconoce desde 1978 la validez de un buen número de medicinas tradicionales, que tras un adecuado proceso de estudio, validación y comercialización, reciben el pomposo nombre de: Medicamentos Tradicionales Mejorados. Bajo este programa unos 30 medicamentos, elaborados con extractos de plantas locales de uso tradicional, se comercializan en países como Mali, Guinea, Camerún R.D.C, Nigeria, Burkina Faso y Senegal.
Estos medicamentos mejorados se usan con resultados excelentes para combatir enfermedades tan comunes como la malaria y gastroenteritis. Uno de ellos, el Niprisan, elaborado en Nigeria, está aprobado para su uso en Estados Unidos como remedio para la drepanocitosis.
El negocio de las herboristerías
Es sorprendente que la Medicina Tradicional, prohibida en África en el pasado por los occidentales, se haya convertido ahora en negocio lucrativo en el mismo occidente. Las tiendas de herbolario, donde venden hierbas, plantas medicinales y productos derivados de ellas, se han popularizado en todo el mundo como una alternativa a los tratamientos médicos convencionales. Las hierbas y las plantas medicinales, como práctica natural, se han usado desde que el mundo es mundo y ofrecen soluciones holísticas para mejorar infinidad de afecciones y problemas de salud.
El retorno al uso de productos de origen natural en las terapias ha experimentado un auge importante en las sociedades modernas. Hoy buscamos remedios naturales para cuidar la salud, evitando en lo posible los efectos dañinos de fármacos sintéticos y químicos. Los amantes de hierbas medicinales gozan hoy de tiendas virtuales que ofrecen una amplia variedad de productos por internet, facilitando su adquisición sin necesidad de visitar una tienda física. Los productos facilitados por las herboristerías, en particular las hierbas medicinales, son considerados como seguros, pero hay que recordar que no todos los productos naturales son igualmente efectivos o apropiados.