Todas estas cartas de saludo me resultan especiales a la hora de escribirlas ya que en ellas comparto, brevemente, algunas reflexiones sobre la situación que vive nuestra iglesia sobre todo en el Tercer Mundo; así como los gozos y las fatigas de nuestro mundo. Todos los colaboradores de esta revista intentamos ofreceros, a vosotros queridos lectores, no solamente noticias de interés misionero; es nuestro deber daros las claves para entender lo que, realmente, está sucediendo en el mundo de las misiones.
Pero la carta de este mes quiere ser, sobre todo, un agradecimiento en primer lugar a Dios por haber inspirado a nuestro P. Juan Vicente Zengotita de Jesús María a comenzar este proyecto misionero de LOM. Su ardiente celo apostólico y misionero se concretó en un proyecto que sigue adelante después de 100 años, gracias a un grupo humano que trabaja con esfuerzo, ilusión y dedicación para que nuestras presencias misioneras puedan recibir las ayudas que necesitan para su tarea evangelizadora y los proyectos sociales que llevan a cabo.
Este proyecto misional está formado por un buen número de trabajadores y colaboradores presentes en todo el mundo, los que hacen posible que, cada mes, podamos publicar esta revista decana de misiones. A ellos les dirijo mi gratitud porque hemos sido capaces, incluso en meses de serias dificultades como éstas últimas, de seguir publicando con fidelidad nuestra revista.
Al ser una revista centenaria, hay lista larga de religiosos que en estos cien años han dirigido LOM. En estos momentos están entre nosotros los PP. Félix Malaxechebarria, Dámaso Zuazua y Félix Escota. Cada uno, en su contexto particular, supo ofrecer a nuestros lectores una revista con contenidos serios además de renovarlas en la medida que requerían las circunstancias.
Esta revista la reciben un bueno número de comunidades religiosas, familias y personas que tienen interés por las misiones carmelitanas. Gracias a la generosidad de ellos, vamos respondiendo a tantas peticiones de ayuda que nos llegan desde varios continentes. Tantos los religiosos allí presente como las personas que reciben nuestras ayudas, están sumamente agradecidos a vosotros, queridos lectores y bienhechores, por vuestra generosa ayuda económica que, en situaciones realmente complejas, han servido para acompañar y atender a miles de personas. Dios os premiará esta generosidad.
Ahora bien. Agradeciendo a todos el trabajo y el interés que mostráis por nuestra revista misionera, quisiera hacer una petición en voz alta: continuemos trabajando juntos para que este proyecto iniciado por el P. Juan Vicente y que tanto bien ha hecho a las misiones carmelitanas, pueda seguir construyendo nuevas etapas de su historia. Soy consciente de que la situación ha cambiado, que existen serias dificultades para apostar por medios de comunicación como es una revista pero de la misma manera que desde aquí, desde este Centro Misional LOM, renovaremos nuestros proyectos, os pido, queridos lectores, que nos ayudéis a difundir esta revista misionera en vuestros entornos. Todos nosotros formamos parte de esta gran familia de LOM. A todos mi gratitud.