La intención misionera del mes de octubre es una invitación a orar por el Sínodo que tendrá lugar en el Vaticano durante este mes. Pero no solamente eso, sino que es una invitación a todos los bautizados a participar en esa Asamblea Sinodal, que reviste características especiales.
LA SINGULARIDAD DE ESTE SÍNODO
Del 4 al 29 octubre de 2023 y en octubre de 2024 se celebra en el Vaticano la XVI Asamblea Sinodal bajo el lema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’. Un evento convocado por el papa Francisco, histórico por las novedades de fondo y de forma que se han introducido (09.09.21).
La intención del papa Francisco es que la Iglesia entera participe en la búsqueda de métodos hacia la sinodalidad, es decir, conseguir que, de manera real y efectiva, todos los bautizados (obispos, sacerdotes, consagrados y laicos) caminen juntos en comunión y fraternidad. Para garantizar que todos los creyentes puedan tomar parte en la reflexión, que en la práctica significa que el Sínodo no es solo la Asamblea episcopal en Roma, sino un camino de varios años que implica a todos los bautizados. Comenzó su andadura en 2021 y finalizará en octubre de 2024.
A LA ESCUCHA DEL ESPÍRITU
El Sínodo es el modo de ser de la Iglesia, a la escucha del Espíritu y de los hermanos. Así lo ha ratificado el Papa Francisco:
«Estoy seguro de que el Espíritu nos guiará y nos dará la gracia para seguir adelante juntos, para escucharnos recíprocamente y para comenzar un discernimiento de nuestro tiempo, siendo solidarios con las fatigas y los deseos de la humanidad».
Francisco subrayó al inicio de su mensaje que «Estamos llamados a la unidad, a la comunión y a la fraternidad (…) Por eso, caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu». «Quisiera decir que celebrar un Sínodo siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresión viva del ser Iglesia, de un actuar caracterizado por una participación auténtica».
COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN
Las palabras clave del Sínodo son tres: comunión, participación y misión. El papa Francisco señala que el Sínodo es una gran oportunidad «para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica»; sin embargo, «no está exento de algunos riesgos»: el formalismo, el intelectualismo y el inmovilismo. Se hace necesario transformar «ciertas visiones verticalistas, distorsionadas y parciales de la Iglesia, del ministerio presbiteral, del papel de los laicos, de las responsabilidades eclesiales, de los roles de gobierno». El segundo riesgo es el intelectualismo, que puede convertir el Sínodo en «una especie de grupo de estudio». Este hecho puede alejarnos «de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades dispersas por el mundo». Por último, «puede surgir la tentación del inmovilismo. Es mejor no cambiar, puesto que «siempre se ha hecho así»» y añade que «El riesgo es que al final se adopten soluciones viejas para problemas nuevos».
Aparte estos riesgos señalados por el Papa, quiero hacerme eco de alguna crítica sobre presiones ideológicas, a las que el Papa Francisco respondió en su reciente viaje a Mongolia.
Podemos concluir esta reflexión como un tiempo de gracia, que nos ayuda a la escucha del Espíritu y a sentir los latidos de la Iglesia y de la sociedad.




















































