En mis contactos con varios jóvenes observo, con cierta preocupación, que, en gran parte, no siguen la realidad de los problemas graves que azotan a la humanidad. Sí conocen que existen algunas guerras, como la de Ucrania en la actualidad, pero no profundizan en las causas por lo que se han generado estos conflictos. No suelen aprovechar los medios que disponen, como son las redes sociales, para seguir las noticias ciertas, que nos comparten los profesionales de la comunicación.
Salvo en los cursos académicos donde cursan historia y geografía, prácticamente no tienen ocasión de conocer los grandes conflictos que se han generado en la historia reciente.
Hace unos días, compartiendo con un joven la realidad de África, le explicaba el genocidio cruel que se vivió en Ruanda en el año 1994 donde, según algunos medios, cerca de un millón de tutsis fueron asesinados cruelmente y cómo un servidor seguía esas noticias siendo joven, gracias a los buenos reportajes que podíamos seguir en la televisión. Mi interlocutor mostraba poco interés sobre este hecho histórico, como otras noticias que le fui explicando.
Esta preocupación, pienso que es responsabilidad de todos nosotros, comenzando por las familias; que las nuevas generaciones conozcan en profundidad, los conflictos, tanto internacionales como locales que han marcado, en gran parte, nuestras vidas y muchos de los acontecimientos de la historia.
Sería un paso importante, que en los centros educativos, las nuevas generaciones escuchen testimonios de personas que han conocido estos conflictos y que, en ocasiones, han sido víctimas de los mismos. Este punto me parece importante, escuchar de primera mano, cómo los conflictos y las violencias acaban con el sueño de muchas familias; pueden tocar el corazón de los jóvenes de hoy, para que sean semillas de una sociedad pacífica y reconciliada.