
Pensar, sentir y crecer
El ajedrez como camino de esperanza para los niños y adolescentes apadrinados
En El Agustino, uno de los distritos más humildes de Lima, la infancia y la adolescencia suelen enfrentarse a realidades marcadas por la inestabilidad, la violencia familiar, la precariedad económica y la falta de oportunidades. Sin embargo, entre esas calles llenas de desafíos surge un espacio donde los niños y adolescentes encuentran calma, acompañamiento y un motivo para creer en sí mismos.
Ese lugar es OSCAR DE PERÚ, donde la labor con los niños y adolescentes apadrinados es un trabajo profundamente humano y transformador. Gracias al apoyo generoso de familias españolas a través de la OBRA MÁXIMA, los participantes reciben junto a los alimentos, útiles escolares o atención psicológica y nutricional, espacios de educación y recreación lúdica.
Entre las actividades que más impacto ha logrado generar está el taller de ajedrez, una propuesta lúdica que ha demostrado ser una herramienta poderosa para el desarrollo integral.
Lo que podría parecer un simple juego se convierte, para los apadrinados, en un lenguaje que les enseña a pensar la vida con mayor serenidad. En cada movimiento del tablero aprenden a detenerse, a reflexionar, a analizar posibilidades antes de actuar y a tomar decisiones con confianza. El ajedrez les permite organizar sus ideas, manejar emociones como la frustración o la impaciencia y fortalecer la paciencia y la autoconfianza. Para niños, adolescentes y jóvenes que viven en entornos donde todo parece impredecible, esta actividad lúdica se convierte en una escuela silenciosa de estructura y esperanza, cuyos aprendizajes trascienden el salón y se reflejan en su vida cotidiana, en el colegio y en sus relaciones con los demás.
«En mi casa casi siempre hay problemas, pero cuando estoy aquí, aprendiendo y jugando, siento que mi cabeza se ordena. Aprendí a no reaccionar rápido cuando estoy molesto. El ajedrez me ayuda a estar más tranquilo, a pensar mejor lo que hago y también me motiva a ser mejor cada día. Ahora que hemos participado a través de un concurso en El distrito me he sentido muy emocionado. Me acompañó mi madre, mi abuela y algunos amigos. Estaba muy nervioso, pero lo logré»
Jhon Dayron, de 13 años
Estas palabras reflejan una verdad profunda: los talleres que reciben, incluyendo ajedrez, teatro, música, danza, reforzamiento escolar y atención psicológica, no son simples actividades, sino intervenciones que tocan directamente la vida emocional y cognitiva de los jóvenes.
En OSCAR DE PERÚ, los profesionales trabajan convencidos de que la dignidad no es un privilegio, sino un derecho, y que cada niño merece desarrollarse con plenitud, sin importar su origen.
«A veces siento que no encajo en ningún lugar, pero aquí sí. Me gusta cuando me dicen que soy buena analizando jugadas. Me hace sentir que valgo. Cuando representé al grupo en un evento, pensé: ‘yo también puedo hacer cosas buenas. (…) me gustó competir, me gustó que varios amigos que participan en el Centro Comunitario Wiñay de OSCAR DE PERÚ se sientan contentos por nosotros en el concurso»
Liam, de 11 años
Historias como la de Jhon Dayron y Liam son posibles gracias a la solidaridad de quienes, desde España, creen que un niño lejos de sus fronteras merece oportunidades. El apadrinamiento, más que un apoyo económico, es un acto de humanidad que permite que estos jóvenes encuentren un lugar seguro, un acompañamiento profesional y un espacio donde puedan descubrir sus talentos y proyectar un futuro que, para muchos, antes parecía inalcanzable.
Por eso, este artículo también tiene una intención profunda: agradecer, con la sinceridad que nace del corazón, a quienes ya forman parte del programa de apadrinamiento; y, al mismo tiempo, invitar a nuevas personas a sumarse a esta misión tan necesaria. Cada padrino no solo transforma una vida: ayuda a reconstruir historias, a sanar heridas silenciosas y a abrir caminos de esperanza en uno de los distritos más vulnerables del Perú.
El taller de ajedrez es una muestra clara de ello. En ese tablero, entre peones y reyes, se están formando adolescentes que aprenden a pensar con claridad, a creer en sí mismos y a crecer con dignidad. Cada jugada que realizan es un paso hacia adelante, un movimiento que les recuerda que la vida también puede ser un espacio de posibilidad.
Como dice una frase que resuena con fuerza en OSCAR DE PERÚ: «En el ajedrez, como en la vida, cada movimiento puede cambiar el rumbo».
Y gracias a la solidaridad de quienes apadrinan, muchos de estos adolescentes están aprendiendo a mover la vida con esperanza, confianza y libertad.
Una de las voces que más reflejan el impacto de este acompañamiento es la de la señora Martha, madre de dos adolescentes que participan en los talleres. Conmovida, comparte unas palabras que resumen lo que muchas familias sienten: «A veces uno no sabe cómo seguir adelante, y ver a mis hijos tan motivados me devuelve la esperanza. Gracias a los padrinos en España, mis hijos tienen un lugar donde se sienten tranquilos, seguros y valorados. Yo no tengo cómo pagar lo que están haciendo por ellos, pero sí puedo decir que están cambiando sus vidas. Antes los veía desanimados, ahora los veo con sueños». Su testimonio muestra que la ayuda no solo transforma a los niños y adolescentes, sino también a sus familias, que encuentran en este proyecto un apoyo que dignifica y abre caminos nuevos.
Gracias amigos de la OBRA MÁXIMA, por unir en solidaridad a familias de España con familias de Perú.

OTROS ARTÍCULOS DE LA REVISTA

Por los cristianos en contextos de conflicto
Oremos para que los cristianos que viven en contextos de guerra o conflicto, especialmente en Medio Oriente, sean semillas de paz, reconciliación y esperanza.

SUDÁN
Callada agonía de un país
Cuando nadie lo esperaba, tras haber conseguido deshacerse del tirano Al Bashir, con una tregua recién firmada entre líderes civiles y los dos grupos armados de la nación, saltó la sorpresa de una nueva guerra en el aeropuerto de Jartúm.

VENEZUELA
Un camino de resiliencia en medio de la crisis
La situación del país ha sido cambiante. Seguramente luego de publicado este artículo habrá habido cambios significativos del panorama. En todo caso, después de las elecciones de julio de 2024, la situación ha sido de un férreo y sofisticado aparato de control social y militar.

Testimonio de una joven del Líbano
Hola, soy María, miembro del grupo de la escuela dominical donde cuidamos y enseñamos a los niños sobre el cristianismo y jugamos con ellos en la parroquia latina carmelita San José en Haifa, cerca del Monte Carmelo, Tierra Santa.
OTROS ARTÍCULOS DE
ONG OSCAR de Perú
El corazón resiliente de Valentina
Una historia de esperanza y solidaridad que cruza fronteras
Valentina tiene diez años y forma parte del Programa de Hermanamientos Familiares – Apadrinamiento de OSCAR DE PERÚ. Es una niña alegre, participativa y con un especial interés por las actividades educativas y artísticas. Durante estos años ha participado en reforzamiento escolar, danza, música…
Año: 2026
Cuando crecer también significa compartir
Familias que aprenden, juegan y construyen esperanza juntas
En muchas de las comunidades donde trabaja OSCAR DE PERÚ, las familias enfrentan desafíos que van mucho más allá de las dificultades económicas.
Año: 2026
Acompañar transforma vidas
El programa de apadrinamiento de OSCAR DE PERÚ: un puente de solidaridad que une corazones y devuelve esperanza
En las zonas más vulnerables de Lima, en Perú, hay familias que enfrentan la vida en condiciones muy difíciles. Sin embargo, en medio de estas realidades, también existen caminos de esperanza que nacen del encuentro entre personas que deciden acompañarse, incluso a la distancia.
Año: 2026
Cuando el dolor se transforma en color
Charito: una historia de esperanza desde lo alto de un cerro en el Perú
En lo alto de un cerro de El Agustino, donde la tierra es seca y la naturaleza parece lejana, vive Charito. Su entorno es duro, marcado por la escasez, pero sobre una mesa sencilla cubierta de pinceles y colores ha logrado crear un mundo distinto, un espacio donde la vida vuelve a tener sentido.
Año: 2026
Cuando la solidaridad se hace camino
El apadrinamiento que acompaña, educa y da esperanza a toda la familia
Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo (Evangelii gaudium nº268).
Año: 2026
Una comunidad reunida para crecer
Oscar de Perú, el apadrinamiento que acompaña todas las etapas de la vida
La imagen podría parecer solo una fotografía grupal. Pero en realidad es mucho más que eso. En ella se reúnen niños, adolescentes, madres y padres que comparten una misma historia de acompañamiento, esperanza y compromiso.
Año: 2026
Salud mental y acompañamiento emocional
Sanar las heridas invisibles desde el amor de Cristo
El apadrinamiento como camino de cuidado, escucha y esperanza compartida.
Año: 2026
Luis y Sofía
Cuando la solidaridad devuelve esperanza
En los barrios más humildes de Lima, crecer no siempre significa tener la infancia que se merece. Luis y Sofía, dos adolescentes que viven solo con su padre, han enfrentado desde muy pequeños no solo la pobreza material, sino también la falta de afecto y contención en su vida diaria.
Año: 2025
Sanar el cuerpo, abrazar la dignidad
La salud como esperanza para los apadrinados en Perú
"Esta campaña de salud es una bendición para nosotros, porque además de tener varios médicos en esta campaña, nos están dando medicamentos de manera gratuita, no se imaginan cuanto nos ayudan" Mario, papá de Alex y Yulemi
Año: 2025
Proyecto LOM de Apadrinamiento en Perú 2
Un vínculo solidario que transforma vidas
En cada niño y adolescente apadrinado, en cada familia acompañada y en cada padrino comprometido, se teje un Perú más justo, más humano y más esperanzador.
Año: 2025
El camino es largo y costoso
Con tu ayuda avanzamos
OTRAS FORMAS DE HACER TU DONATIVO
Por teléfono
943 45 95 75
Mediante Transferencia Bancaria
Titular: Carmelitas Descalzos Provincia de Navarra
Convento de LA OBRA MÁXIMA

Banco Santander
ES41 0075 0019 12070 08361 37

KUTXABANK
ES30 2095 5006 32106 98640 22

