
VENEZUELA
Un camino de resiliencia en medio de la crisis
La situación del país ha sido cambiante. Seguramente luego de publicado este artículo habrá habido cambios significativos del panorama. En todo caso, después de las elecciones de julio de 2024, la situación ha sido de un férreo y sofisticado aparato de control social y militar. La situación preponderante, tras las elecciones de 2024, es de una sensación de fatiga política generalizada.
Las medidas del presidente Trump, de guerra contra el «narcoterrorismo», representa un cambio drástico del panorama político que se había estado instaurando en el país, y cuyo desarrollo y consecuencias resultan en gran medida imprevisibles..
El escenario bélico, no se ve claro, todavía a este momento hay bastante normalidad en las vías públicas.
La situación de la población
En el panorama actual la situación de la población ha estado marcada ampliamente por la economía. A este nivel sigue existiendo un comportamiento dual: un pequeño nicho dolarizado, que puede acceder a beneficios y una mayor capacidad adquisitiva. Y una amplia mayoría empobrecida que tiene que enfrentar una situación de supervivencia diaria, caracterizada por un colapso de los servicios públicos y de salud. Un ejemplo de colapso de los servicios se nota en el sistema eléctrico, que, aunque mejora por temporadas, son más los períodos en cortes y fallas. En nuestra Delegación, tras la pandemia, y cómo fruto de ella, se han seguido llevando a cabo encuentros virtuales formativos, pero es común ver las incidencias, de cómo son afectados los participantes por los cortes del servicio eléctrico, en diversas partes del país.
Lo que más afecta a la población, son las dificultades económicas para acceder a las condiciones de un bienestar social, acorde a la dignidad humana, principalmente debido a un sistema de salarios injustos. Esto choca con la narrativa de crisis superada, que mantienen diversos representantes del estado. Y es aquí donde entra una de las lecturas más complejas de la realidad. Es cierto que hay iniciativas, y esfuerzos por hacer mejoras en diversos ámbitos de la vida pública, pero finalmente la situación de la población más vulnerable sigue siendo muy precaria, y en muchos casos se ha ido agravando.
En todo este contexto la Resiliencia de la población ha sido la marca dominante. Y es ahí, dónde paradójicamente, para nuestros carmelos seglares, la crisis ha traído un mayor fortalecimiento de los lazos fraternos y la sensibilidad por las necesidades del hermano. Una situación en dónde se ha visto esto claramente, es en la promoción de iniciativas, como rifas y vendimias, para ayudar a hermanos enfermos o con dificultades económicas.
La crisis y los problemas continúan
La crisis humanitaria compleja, continúa. Una de las realidades donde más se nota es en la crisis migratoria, que en oportunidades toma rostro pendular y habitual. Personas que se van, personas que regresan, personas que ni sabíamos que se iban. Ya se ha hecho costumbre la sorpresa por la noticia de una llegada que agradecer, o de una despedida que lamentar. La crisis migratoria sigue afectando mucho a nuestras comunidades seglares, con una disminución significativa del número de miembros. Hasta los mismos religiosos, y un amplio número de agentes de pastoral de la Iglesia, se han visto envueltos en el fenómeno. La naturaleza de este movimiento social supera nuestra capacidad de diálogos y esfuerzos por entender el fenómeno, y nos sumerge en la necesidad de una humilde misión de acompañamiento fraterno, hasta que el Señor vaya mostrando lo que es está suscitando en todos estos procesos.
El papel de la Iglesia en la crisis
En nuestra realidad, La Iglesia sigue siendo factor clave en la defensa de los derechos humanos, y un agente privilegiado en la promoción de los espacios de diálogo, reconciliación nacional, y acompañamiento de las grandes inquietudes de la hombres. Como portadora de la presencia de Cristo es también una luz en medio de la oscuridad. La Conferencia Episcopal Venezolana se ha mantenido como una voz profética en medio de la situación, a la vez que ha mantenido un tono capaz de abrir espacios de diálogo y rencuentro de los hijos de una misma familia.
Una de las fortalezas fundamentales de la Iglesia, es nuestra presencia directa en tantos lugares de necesidad, esto permite el despliegue de una amplia red de contención humanitaria, proveyendo apoyo en la alimentación, ayuda médica, y muchas otras formas de ayuda.
Los laicos en la vida de la Orden
En medio de la realidad, el papel del laico sigue creciendo en compromiso y testimonio en nuestra Iglesia y el Carmelo. A pesar de la crisis, y las dificultades, se ve como el Carmelo se renueva, y siguen tocando a la puerta vocaciones para las diversas ramas de la Orden. Siguen llegando a nuestra viña, viñadores en busca de la fuente que mana y corre, aunque es de Noche. Numerosas iniciativas tanto digitales como presenciales aparecen como portadoras de una antorcha en medio de esa noche.
La espiritualidad carmelitana sigue mostrando su gran capacidad de dar horizonte a las grandes preguntas de la vida, que se agudizan, precisamente en medio de las crisis.
En nuestra realidad, la espiritualidad no se ha quedado solo en palabra. Una fuerza especial ha tomado las iniciativas de fraternidad social, como las llamaba el papa Francisco. Ha sido un testimonio muy elocuente las iniciativas para ayudar a personas más necesitadas con recursos de las mismas comunidades. Este testimonio de solidaridad se ha convertido en un factor dinamizador de las comunidades que han llevado a cabo estas iniciativas.
El trabajo con los jóvenes
Una gran preocupación es el futuro de nuestra juventud, que se ha visto sometida a una educación deficiente por la situación de los bajos sueldos de los docentes, que hace que tengan que enfocarse en buscar los medios para poder subsistir, descuidando la función formativa. Igualmente, ante la falta de horizontes de desarrollo personal, la situación hace que los jóvenes se planteen, con demasiada frecuencia, la opción de la migración o la deserción escolar, dificultando el camino de desarrollo integral de la juventud. Ante este panorama, algunos seglares, han llevado desde nuestras casas, diversas iniciativas de talleres y encuentros formativos con los jóvenes, para ayudarles a realizar un proyecto vocacional de vida, y poder llevarlo a cabo en medio de los desafíos de nuestro país. Los frutos que han dado estas iniciativas se muestran muy alentadores.
El clima de la familia carmelitana
En medio de nuestra realidad la comunión y la coparticipación de las diferentes ramas del Carmelo en Venezuela, ha sido un factor muy positivo de testimonio, y experiencia de vivencia del Carisma. Desde esta comunión se han llevado adelante iniciativas de formación, de pastoral vocacional y de acompañamiento, que han dinamizado la vida de la Orden en Venezuela. Recientemente se llevaron a cabo los retiros de la Delegación con participación presencial de los frailes y formando, y con la participación online de nuestras monjas. Fue una experiencia muy enriquecedora, y una confirmación del deseo nuestra Santa Madre de fundarnos como una familia unida.

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