Antes de comentar esta intención que el Papa confía a la oración de todos los creyentes, quisiera subrayar el nuevo impulso que el papa Francisco quiere dar a la Red Mundial de Oración.
El 17 de noviembre de 2020 ha erigido en persona jurídica canónica y vaticana la Fundación Red Mundial de Oración (antes Apostolado de la Oración), con sede en la Ciudad del Vaticano. «El objetivo de la Fundación es coordinar y animar el vasto movimiento espiritual, siempre querido por el Pontífice, que acoge y difunde las intenciones de oración mensuales propuestas por el Papa a la Iglesia».
Quisiera subrayar también la novedad de los temas propuestos para el año 2021. No se limita a una perspectiva religiosa, sino que se abre a un abanico de temas actuales, que hoy preocupan a la Iglesia y a la humanidad. Son éstos: fraternidad humana, violencia contra la mujer, sacramento de la reconciliación, derechos fundamentales, el mundo de las finanzas, la belleza del matrimonio, la amistad social, la Iglesia, un estilo de vida ecosostenible, los discípulos misioneros, las personas que sufren depresión, los catequistas.
El comentario a la primera intención del año se centra en la fraternidad humana, incluso entre otras religiones. Es el tema de la última Encíclica del Papa, Hermanos todos (03.10.20).
Un recorrido sumario por el texto nos ofrece estas reflexiones:
El amor de Dios y el amor al prójimo sin fronteras; la superación de una concepción del mundo cerrado
La salvaguarda universal de los derechos humanos; en la pandemia actual y otros flagelos de las historia nadie se salva solo, sino juntos en solidaridad de todos
El respeto a la dignidad humana en todas las condiciones humanas y en situaciones límite, como inmigrantes, niños, ancianos enfermos crónicos
La preocupación por los que sufren y por los pobres, que nuestra civilización parece haber olvidado
La superación de las ideologías que aíslan y destruyen
La promoción de políticas que favorezcan el bien común y la amistad social entre pueblos y naciones
El valor de la amistad que enriquece a las personas y la solidaridad que acerca a los pueblos
En fin, la esperanza, que no defrauda, porque Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien y porque todos los seres humanos somos hermanos y hermanas.


























































